Londres 2012 | judo

Sugoi rozó el bronce

El judoka vitoriano pierde la medalla de bronce ante el surcoreano por discutible decisión unánime de los tres árbitros.

Korea's Cho Jun-Ho (white) competes with Spain's Sugoi Uriarte (blue) during their men's -66kg contest bronze medal match of the judo event at the London 2012 Olympic Games on July 29, 2012 at the ExCel arena in London. AFP PHOTO / FRANCK FIFE
FRANCK FIFE
Jesús Mínguez
Redactor Jefe Más Deporte
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
Londres Actualizado a

Sugoi Uriarte no pudo teñirse de bronce y dar la primera medalla a España en los Juegos de Londres. La que iba a ser séptima de la historia del judo español, esta en -66 kg, que atraviesa una sequía preocupante desde Atenas. El vitoriano, frío como un témpano toda la competición, cayó ante el surcoreano Cho en una decisión sorprendente. Se habían consumido los cinco minutos sin puntuar ninguno y los tres destinados al punto de oro acabaron igual. Sugoi, convencido de la victoria porque mostró una mayor combatividad, levantaba su puño y el corazón latía a mil . Pero los tres jueces alzaron las banderas blancas, las del color del judogui del surcoreano. El vasco no pudo cumplir su promesa de llevar las flores a la tumba de Carmen, su madre, fallecida el año pasado.

Sugoi se enganchó al tatami y se trasladó a Valencia desde Vitoria con 18 años para mejorar. Venía a confirmar la buena estrella que le alumbra: siempre que debutaba en una gran competición mojaba. Lo hizo en el Mundial de 2009 (plata) y lo refrendó en el Europeo de 2010 (oro). Pero de Londres se va quinto.

En semifinales, Sugoi tuvo enfrente a otro prodigio táctico, el húngaro Miklos Ungvari, al que había derrotado en la final del campeonato de Europa 2010. El oro o la plata estaban a cinco minutos, pero a falta de tres Unguari sumó un yuko (poco claro a juicio de Joaquín Ruiz, el seleccionador) con una proyección y supo aguantar el resultado, trabajando sobre todo en el suelo, ante el empuje del español.

Antes había liquidado con dos ippones por inmovilización al italiano Francesco Faraldo y a Jayme Mata, de Aruba. Luego, un waza-ari dejó fuera al andorrano Daniel García Duarte. En cuartos de final, se deshizo del azerbayano Karimov, con dos yukos. Este a su vez había limpiado del camino a uno de los favoritos, el ruso Mogushkov. Ungvari sin embargo le frenó.

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Sugoi, cuando vio abierta la puerta de la semifinal, lanzó sus dos índices al cielo. Iban dirigidos hacia Carmen, su madre, fallecida en febrero del 2011 y que inculcó a sus cuatro hijos la cultura del esfuerzo en Vitoria. Se criaron sin padre. Sus hermanos Maider y Gar, también judocas, le animaron en Londres. Eritz no pudo viajar. También le alentó desde los vestuarios su novia, Laura Gómez, que se quedó fuera de los Juegos tras empatar en puntuación con Laura Carrascosa (-52), eliminada hoy a las primeras de cambio. Podían haber coincidido hoy los dos, uno a cada lado del tapiz.

Sugoi no es un deportista al uso. Una historia de tenacidad lo ennoblece. Llegó a Valencia con 18 años para mejorar su judo con los mejores, con Salvador Gómez, que por ejemplo ya había llevado al oro a Almudena Muñoz en Barcelona 1992. Consiguió una beca por su buen currículum en la Universidad Politécnica de Valencia y allí ha sacado las carreras de ingeniero técnico electrónico, en tres años, y superior de industrial de empresas en cinco. Un cerebro. Un prodigio táctico (pasa horas estudiando vídeos de sus rivales) y atlético. De un aguante descomunal. Brillante en el tatami y brillante fuera. Es plata mundial en 2009 y oro europeo en 2010, y mejor deportista universitario español en 2010. Sólo le faltó adornar con un bronce en Londres su historia.

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