LONDRES 2012 | BALONCESTO

Tocaba la del mal estudiante

España sestea durante más de tres cuartos y resuelve con un parcial de 15-0 en menos de seis minutos del último cuarto. Pau Gasol, otra vez el mejor. Su hermano Marc, otra vez baja.

GR01. GRANADA. 17/07/2012.- El jugador de la selección australiana Joe Ingles (d) penetra a canasta ante Pau Gasol (i) y Felipe Reyes, de la selección española, durante el encuentro amistoso, preparatorio para los Juegos Olímpicos de Londres, que las dos selecciones juegan esta noche en Granada. EFE/ Jesus Ochando
Jesus Ochando
Juanma Rubio
Redactor Jefe de la sección de Baloncesto
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de AS.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
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Los malos estudiantes dejan la tarea para el final y asoman la cabeza a regañadientes y con el agua al cuello. Si además ese estudiante es de nivel cum laude, basta muy poco: cinco minutos. En Granada y su precioso pabellón Australia bailó sobre la apatía de España durante 33 minutos: 58-62. Poco más de cinco minutos después, los meritorios Boomers estaban fuera del partido: 73-62. Habían encajado un 15-0 que había sido en realidad un directo a la mandíbula que ni siquiera vieron llegar. España se sacudió la pereza porque no le gusta perder y porque hasta en el peor día tiene en el zurrón un par de arrebatos irresistibles para casi cualquier rival. El de hoy era Australia, contra la que volverá a jugar mañana en Málaga y contra la que jugará su segundo partido en Londres. Será día 31 a partir de las 12:15 y será, eso sí, otra cosa.

España ganó un partido de esos que se digieren rápido y apenas alimentan. Un escalón más en la preparación y a otra cosa. Durante demasiados minutos faltó concentración y a partir de ahí faltó casi todo lo demás: cohesión, acierto, equilibrio y estructura. Faltó todo menos Pau Gasol, que sigue con su marcha imperial hacia los Juegos y que está en un nivel excelso. No sólo es un jugador absolutamente demoledor en el entorno FIBA, el timón de todo lo que sucede en cancha, sino que en esta gira destila madurez, finura y ambición. Esta vez 22 puntos, 6 rebotes y el gobierno absoluto del partido, sedoso en ataque y gigante en defensa. Su intimidación, y la de Ibaka, fue el toque de corneta que dirigió el 15-0 que ventiló el partido con los australianos cegados primero y de repente, aterrados después y rendidos finalmente.

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Del partido hay que quedarse con que Navarro dobló su participación con respecto al partido en París. Jugó doce discretos pero valiosísimos minutos: le necesitaremos. Mucho. Con eso y con la infaltable categoría interior de Gasol y sus escuderos, un Felipe corajudo y un Ibaka demasiado acelerado pero importante en el arrebato defensivo final. Y del partido hay que quedarse con la baja, otra vez, de Marc Gasol, con problemas en tobillo y hombro. A priori simple precaución pero la importancia del hermano pequeño es hoy por hoy tan grande en este equipo que cualquier mala noticia más parece nefasta, una amenaza nuclear.

Australia es un buen equipo de baloncesto. Tiene cosas interesantes por fuera y por dentro y juega con criterio, correosa en defensa y con estilo en ataque. Con Bogut, eternamente lesionado, serían un peligro para muchos rivales, apenas para España que se la quitó de delante con un manotazo cuando y como quiso. Andersen, Mills y Newley bailaron durante más de tres cuartos sobre los ajustes defensivos de una España que en el primer tiempo sólo jugó con sentido a partir de Pau Gasol. Mala señal. No fue desde luego el día de Calderón, irregular en toda la preparación, ni de Rudy, alguna luz entre sombras, ni de casi ningún jugador hasta el instrumental minuto 33. Fallos, pérdidas, mala selección y poco movimiento en ataque y desajustes, despistes y pésimo balance en defensa. En todas las preparaciones hay partidos así y hasta así, tan mal acostumbrados nos tiene este equipo, ganó finalmente con suficiencia España.

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