Balonmano | Liga Asobal | Atlético 23-Barcelona 25

Nagy apaga con sus goles la fiesta rojiblanca

El Barça ganó el otro clásico en un partido espectacular y duro

<b>SIN CONCESIONES. </b>Oneto, en el centro, marca la defensa del Barcelona sobre García Parrondo, rodeado de barcelonistas y buscando al pivote Julen Aguinagalde.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Lazslo Nagy, el gigante (2,09 metros) húngaro que en su día trajo Valero Rivera al Barcelona para suplir a Iñaki Urgandarín, necesitaba el espaldarazo de un partido como el clásico. Nadie duda de su calidad, de que es de los mejores, pero en el grupo de élite siempre ha sido potencialmente un número uno sin serlo. Ayer, sin embargo, fue el mejor entre los mejores: defensa, ataque, goles de todas las facturas y hasta el último tanto con el reloj a cero, desde nueve metros y por encima de todo el muro rojiblanco. El partido ya estaba ganado, pero ese gol extra (23-25) le encumbraba como el hombre del partido, y quién sabe si valdrá la Liga.

Los dos mejores equipos del mundo brindaron un partido espectacular, con unas defensas aguerridas, duras, a unos niveles no vistos en España. Esta vez ninguno de los equipos se guardó nada: el Atlético con su clásico 5-1; el Barcelona, con su 6-0 tremendo.

Dos rojas seguidas.

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En un partido de alternativas, con escapadas del Barça, con reacción del Atlético, que remontó en 10 minutos de un 4-11 a un 12-11 tras otros diez minutos anteriores sin marcar (4-4 al 4-8), resulta que en esa suma de detalles se decidió en cuatro segundos, entre el 50:54 y el 50:58: un balón recuperado permitió el contragolpe a Guardiola, Rutenka se lo llevó por delante y se ganó la expulsión con penalti. Superioridad rojiblanca (20-21) y opción de empatar desde siete metros para Lazarov. Pero el zurdo golpeó en la cara de Saric (otra megaestrella del encuentro), con lo que se ganó la expulsión y el marcador quedó como estaba.

En ese final trepidante el Barça fue más práctico. Dujsebaev intercambió a Guardiola al extremo y Abalo en el lateral (se explica para evitar el contragolpe visitante y por las molestias del lateral). Se escapó por tres goles el Barça, y cuando parecían definitivos, en dos minutos otro empate (23-23). Luego, errores locales y acierto de Nagy, que ya había apagado con sus goles la fiesta atlética. Total, primera derrota rojiblanca; el Barça casi campeón de invierno y líder invicto, y media Liga ganada, aunque nunca se sabe.

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