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El niño pequeño que empezó como fondista

ATLETISMO

El niño pequeño que empezó como fondista

"No confiaban mucho en mí cuando era un chaval; pensaban que no valía para mucho", dice Pedroso, que comenzó a practicar atletismo porque su prima Aliuska López le animó.

Cuenta Iván Pedroso, con gracia caribeña, que comenzó a practicar atletismo porque su prima Aliuska López le animó a ello. Aliuska era una vallista de élite, luego nacionalizada española y ahora residente en Oviedo. Pues bien, en aquella época, cuando Iván tenía nueve años, era bajito ("uno de los más pequeñajos de la clase", dice) y su profesor le probó sobre 600 metros. Lo hizo bien, de forma que los captadores de talentos cubanos pensaron que sería un buen fondista. Luego la realidad le condujo al salto de longitud, pero...

"Al principio no confiaban mucho en mí, cuando era un chaval; pensaban que no valía para mucho", recuerda. Pero demostró que era un talento y con los años se convirtió en uno de los mejores saltadores de longitud de todos los tiempos.

Entre los aficionados se recuerdan sus épicos duelos con Yago Lamela en 1999, en los Mundiales indoor de Maebashi (Japón) y de Sevilla. En la ciudad japonesa ganó Pedroso por 16 centímetros de ventaja (8,56 por 8,40) y en el Estadio de la Cartuja por seis (8,62 por 8,56, actual récord español). Saltó 8,96 en Sestriere (Italia) en 1995, un centímetro más allá del récord mundial de Mike Powell, pero la marca fue anulada posteriormente porque un italiano con gabardina tapaba la entrada del aire en el anemómetro.

Ahora prepara a Teddy Tamgho, un triplista francés fuera de serie. Hicieron entrenamientos en las playas de Alicante, pero ahora Teddy se prepara en Francia, bajo la estricta vigilancia de Iván. Objetivo: el oro olímpico y el récord mundial de Jonathan Edwards, un atleta al que Pedroso admira profundamente. Quizá porque también era relativamente bajito, como él. Pero con inmensa calidad.