NewslettersRegístrateAPP
españaESPAÑAchileCHILEcolombiaCOLOMBIAusaUSAméxicoMÉXICOusa latinoUSA LATINOaméricaAMÉRICA

Atletismo | Mundial Daegu

Isinbayeva abandona el trono de la pértiga

Yelena Isinbayeva se clasificó sexta en la pértiga y cosecha su tercera derrota consecutiva en Mundiales, a pesar del cambio de entrenador y de residencia. El título fue para la brasileña Fabiana Murer, que ocasionalmente se había entrenado con ella.

Actualizado a
<b>DERROTADA. </b>Yelena Isinbayeva recoge sus pértigas tras ser eliminada en los Mundiales de Daegu.
afp

La zarina Yelena Isinbayeva ha abdicado del trono de la pértiga, y, como toda abdicación, resulta definitiva. O así lo parece, al menos. Es la tercera vez consecutiva que pierde en la alta competición. En los Mundiales de Berlín 2009 hizo tres nulos en la altura inicial y derramó lágrimas durante horas, hasta anegar el Estadio Olímpico. En los Mundiales indoor de Doha (cuarta) no lloró tanto como para hacer florecer el desierto, pero tomó la decisión de concederse un descanso indefinido. En Daegu 2011 no se han visto lágrimas, sino resignación. Quizá la zarina sabe ya que su Palacio de Invierno ha sido asaltado por otras pertiguistas. Que su Imperio de ha desmoronado,

Y eso que ayer todo comenzó presagiando el éxito: primer intento en 4,65 y franqueo limpio del listón. Isinbayeva volvía. Pero esta vez no intimidó a sus rivales. La clave estuvo en las siguientes alturas. Isinbayeva derribó en 4,75, y se puso nerviosa. En vez de insistir en esa medida, pasó a 4,80, y tiró el listón dos veces. Fuera de competición. Se acabó.

La victoria fue para Murer, que superó 4,85 a la primera y batió el récord de Brasil y de Sudamérica. La plata se la llevó la robusta alemana Martina Strutz (4,80, récord germano), y el bronce fue para Feofanova, a la que Insibayeva arrebató en su día el récord mundial.

Para volver de los infiernos y de las derrotas, para dejar de llorar, Isinbayeva había recurrido a su antiguo entrenador, Trofimov, y regresado a Volgogrado, desde Formia y Montecarlo. Pero ni por esas.