olimpismo | Una efemérides histórica

El gran Olympiastadion de Berlín cumple los 75 años

El 1 de agosto de 1936, el 22 aniversario de la declaración de la I Guerra Mundial (1914), Adolf Hitler inauguró al mismo tiempo el Olympiastadion de Berlín y los XI Juegos Olímpicos de la Era Moderna, iluminados por Jesse Owens: el mejor atleta de la Historia. Se cumplen 75 años.

<b>ANTÍLOPE DE ÉBANO. </b>Jesse Owens galopa sobre la ceniza berlinesa.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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No hay mejor definición que la de Thomas Wolfe, el malogrado periodista y escritor de North Carolina ante el que se rendía el mismo William Faulkner: "Nos hallamos ante la tienda de batalla de algún gran emperador". Eso escribió Wolfe cuando llegó a Berlín en julio de 1936 y se encontró con el flamante Olympiastadion, construido por Werner March... y con las banderas nazis de 50 metros que adornaban la Puerta de Brandenburgo y Ünter den Linden.

Wolfe desembarcó en Berlín para escribir de los XI Juegos Olímpicos de la Era Moderna junto a otros célebres autores como Grantland Rice, quien criticó ácidamente la fecha de inauguración de los Juegos, el 1 de agosto de 1936, al tratarse del XXII aniversario de la Declaración formal de entrada de Alemania en la I Guerra Mundial. "A aquella multitud de 110.000 personas la estremecía algo como el viento a través de un campo de hierba... y lo que daba a todo una apariencia ominosa es que era evidente que aquello iba más allá de los Juegos", analizó Wolfe en su libro 'You Can't Go Home Again', "No Puedes Volver a Casa De Nuevo", publicado en 1940. Se considera uno de los cinco mejores libros sobre los Juegos Olímpicos. Como un furioso prólogo de lo que Wolfe y Rice presagiaban, España no pudo acudir a esos Juegos de Berlín: en este país, en julio de 1936, ya pasaban muchas cosas.

Los Juegos.

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Las mantas destinadas a la delegación española fueron para los estadounidenses, desembarcados en Bremerhaven tras navegar en el SS Manhattan. En ese transatlántico y en esas mantas viajó y se envolvió James Cleveland Owens, hijo de Henry y Emma Owens. Nieto de esclavos de Alabama. Jesse Owens, el mejor atleta de la Historia.

Pronto, Owens se convirtió en un héroe para los berlineses y para el mundo. Seguido por la curiosa mirada de Hitler y por las 60 cámaras que (pese al doctor Goebbels y por permiso del propio Hitler) instaló Leni Riefenstahl en el estadio para filmar la película Olympia, Owens capturó el oro en 100 y 200 metros, longitud y relevos 4x100. Aquí, EE UU cedió a la presión nazi y apartó del relevo campeón a los judíos Stiller y Glickman. Se estrenaba la televisión. La radio atronaba Berlín. Hitler discutió con el COI, pero no se negó a recibir a Owens, que no volvió a competir y sí polemizó con F. D. Roosevelt, presidente de los EE UU. Ya son 75 años para el Olympiastadion, su piscina, sus esculturas de Arno Breker, su halo y sus mitos...

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