Quirós y Jiménez, anfitriones en el Volvo Mundial de match-play
"Tenía confianza en que viniera a España, pero estaba el punto negativo de que la única vez que había salido de las Islas vino", explica Miguel Ángel Jiménez.

Álvaro Quirós, con el descaro de la juventud (28 años), y Miguel Ángel Jiménez, con el arte de un genio veterano (47), son los dos anfitriones (españoles y andaluces) del Volvo Mundial de match-play (enfrentamiento directo), un torneo que reúne hasta el domingo, a 24 de los mejores jugadores del planeta (Westwood, Donald, Kaymer...) en el campo de Finca Cortesín (Casares, Málaga).
Quirós es de Guadiaro (Cádiz), a 30 kilómetros de la sede del torneo, y llega a esta cita tras ser sexto en el The Players, considerado por los americanos el quinto grande. "Allí estuve bien por actitud, pero no por juego", afirma el gaditano que está encuadrado en el grupo F (Greg Norman) donde se medirá al inglés Paul Casey (noveno del mundo) y al danés Kjeldsen. "Casey es un hueso duro de roer en match-play". Pasan los dos mejores y Álvaro debería estar en octavos "sí le da bien a la bola", el punto fuerte de el pegador de Guadiaro, que con el tiempo ha pasado a pensarse más sus potentes impactos. "Antes me empeñaba en dar golpes largos con el drive y ahora los mido más". El campo de Finca Cortesín es "largo". Ideal para Álvaro que velará armas en casa junto a su familia.
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El otro anfitrión, Jiménez, es de Churriana (a 100 km de Casares). Habla la experiencia: "En este formato hay que concentrarse hoyo a hoyo. No te puedes dormir en los laureles", asegura Jiménez que tiene mucha motivación por jugar su segundo Mundial de match play. "Lo disputé en 2004 y ahora estar aquí con los 24 mejores del mundo, ante mi público, me ilusiona". En su grupo tiene a Charl Schwartzel, el sudafricano ganador del "Masters de Angustias", como lo llama El Pisha, y al sueco Johan Edfors.
Seve Ballesteros fue el único español que ganó este torneo y lo hizo hasta en cinco ocasiones (todas en Wentworth). Ahora, un malagueño o un gaditano podrían sucederlo. "He dicho que la final va a ser contra ti, Álvaro", bromeaba Jiménez. Ojalá sea verdad.