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Brasil-España: revancha en la final del Mundialito

Los dos reyes del fútbol sala reeditan la final mundial de 2008

<b>EN TERRITORIO ENEMIGO. </b>Borja conduce el balón en el choque ante Argentina jugado en un pabellón Newton de Faria, que hoy se llenará para ver la final del Grand Prix.
Juanma Leiva
Redactor de As.com
Redactor de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, entró en 2007 en Diario AS, donde ha pasado por las secciones de Fútbol, Más Deporte y As.com, en la que actualmente cubre temas de todo tipo de modalidades.
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La rivalidad en fútbol sala entre España y Brasil va más allá de cualquier reconocimiento oficial. Cada vez que se enfrentan, ya sea en un partido amistoso o, como hace dos años, en la final del Mundial, se vuelve a poner en juego un título que no aparece en ningún palmarés, el de dominador absoluto de este deporte.

Por eso, en la final del Grand Prix (bautizado como Mundialito), que ambas selecciones disputan hoy en la ciudad brasileña de Anápolis (14:00), a nadie le importará, al menos mientras dure el choque, si se trata de un título oficial o, como es el caso, oficioso. El pabellón Newton de Faria, famoso por las goteras que han interrumpido el juego durante el torneo, espera lleno.

Y es que no se puede ver mejor partido. La talentosa Brasil (4 mundiales), hoy por hoy marcha un paso por delante de La Roja. Sólo un paso, el que le faltó a España para ganar el último Mundial, también disputado en suelo brasileño, en una fatídica tanda de penaltis. Una espina clavada en un historial asombroso: dos títulos y dos subcampeonatos mundiales, además de cinco Eurocopas.

Dos estilos.

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Al igual que en aquella final, España, debutante en este Grand Prix, y Brasil, ganadora de todas las ediciones, han ido dejando rivales por el camino fieles a sus estilos. Los anfitriones, con su juego espectacular, tienen al artista Falcao como estrella, aunque gente como Vinicius (ElPozo) o Ari (Barça), son los motores.

En España, las individualidades son secundarias. Jóvenes como Aicardo, Charlie, Pola o Usín no necesitan apenas adaptación ya que la filosofía a seguir es clara. "La Selección está por encima de los jugadores", asegura el capitán Amado. Sólo así se llega a ser la mejor. Y eso, nada más y nada menos, es lo que está hoy en juego.

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