El Ciudad Real sufrió hasta el último minuto
Óscar Perales no fue suficiente para el Valladolid

Un castizo lo tendría fácil para definir en dos palabras el partido entre el Ciudad Real y el Valladolid: un pestiño. Se esperaba tanto de este duelo que resultó insufrible, y eso que durante toda la segunda parte, y hasta el minuto 58, el marcador era emocionante y no se sabía quién podía ganar. Fue un choque sin ritmo, con 15 exclusiones, con pérdidas constantes de balón, embarullado, numerosos parones por los golpes, para pasar la mopa, para lo que fuese. Sí, sencillamente, insufrible para la calidad de ambas plantillas.
Salida fulgurante.
Ganó el Ciudad Real, como se esperaba en todos los pronósticos, pero sin su juego electrizante habitual salvo el inicio del choque, donde tomó ventaja y luego especuló con ella. Y el Valladolid, a remontar, siempre cuesta arriba, con muchos problemas.
Noticias relacionadas
Ya se sabe que en estos duelos tan poco vistosos siempre hay jugadores que se elevan sobre el resto. Fue el caso de Perales, que tiró del carro vallisoletano hasta el punto de meterle el miedo a Dujsebaev (20-20, minuto 42), que además tenía la colaboración de Svensson en la portería.
Fue entonces cuando el Ciudad Real apeló a Sterbik, y aunque Hombrados había estado notable, el balcánico le dio una vuelta más a la defensa manchega, y de ahí que en el desenlace del encuentro se le hiciese la noche a los hombres de Juan Carlos Pastor.
