El australiano Steve Hooker venció con dos únicos saltos
Steve Hooker ganó el título mundial al más puro estilo Bubka: economizando fuerzas, con sólo dos saltos. El australiano, campeón olímpico, que llegó a Berlín con problemas físicos, descansaba mientras sus rivales se peleaban con el listón, con peor o mejor fortuna. Hooker no se puso en marcha hasta que la barra estaba en 5,85. Pero antes pasaron algunas cosas...
Todos sus rivales comenzaron en 5,50, la altura inicial. En la batalla fueron cayendo atletas, mientras el australiano seguía tranquilamente la competición. Cuando se puso en acción, en esos 5,85, sólo quedaban en la prueba otros tres atletas.
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El francés Mesnil pasó a la primera; su compatriota Lavillenie derribó una vez y el ucraniano Mazuryk quedó eliminado. Steve Hooker tiró el listón y ahí comenzó un complejo juego táctico.
Hooker se reservó para 5,90 y lo saltó a la primera. Lavillenie y Mesnil derribaron y se jugaron su suerte en 5,95, sin éxito, altura en la que pasó Hooker. Ya campeón, el australiano renunció a saltar. Fue inteligente y afortunado.
