Alemania aún tiene 21 plusmarcas de la RDA

Atletismo | Mundiales de Berlín

Alemania aún tiene 21 plusmarcas de la RDA

Alemania aún tiene 21 plusmarcas de la RDA

reuters

Se mantienen tres récords mundiales sospechosos

Alemania, el país que desde el sábado acogerá los Campeonatos del Mundo de Berlín, ofrecerá en sus listas de récords 21 que aún proceden de la antigua RDA, el país del dopaje sistemático de Estado. De ellos, tres son récords mundiales en vigor y otros tres plusmarcas europeas. El Muro de Berlín cayó en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1989, hace ahora poco menos de veinte años, pero el Telón de Acero no se ha levantado del todo en cuanto al dopaje respecta, porque todos los responsables de aquel montaje casi mortífero siguen en la impunidad.

La RDA construyó el más grande y más sofisticado sistema de dopaje jamás conocido, edificado para mejorar la imagen internacional de un país producto de la Guerra Fría. Toda esa trampa se desmontó teóricamente tras la Reunificación alemana pero los récords estratosféricos batidos por sus atletas siguen reconociéndose oficialmente por el país que en unos pocos días acogerá los Mundiales. También los reconoce la Federación Internacional.

Se calcula que el plan de dopaje comenzó a funcionar poco antes de 1970 y que terminó con la caída del Muro. En ese intervalo de tiempo los atletas germano orientales consiguieron cientos de medallas, batieron récords y asombraron al mundo: un país con sólo 17 millones de habitantes era capaz de vapulear a Estados Unidos y a la Unión Soviética, dos países que en aquel tiempo tampoco estaban libres de pecado.

El Plan Estatal 14,25 (ese era el nombre oficial del sistema) dopó a miles de atletas y en su periodo de máximo apogeo llegó a tener a su servicio a 1.500 médicos y científicos. Una vez caído el Muro, muchos atletas de la RDA, como Heike Drechsler, reconocieron públicamente su dopaje masivo y obligatorio. Heike, una de las mejores atletas de la historia, recibió un perdón multitudinario tras ganar la longitud en los Mundiales de Stuttgart 1993, ya con la Alemania unida y, se supone, libre de toda contaminación dopante. Otros demandaron al nuevo Estado y recibieron compensaciones económicas escasas.

Anular las marcas de los atletas de la antigua RDA parece la opción más honrada, ya que nadie niega que el dopaje era planificado y masivo, pero Alemania no quiere hurgar demasiado en viejas heridas, porque quizá tendría que levantar las alfombras de la República Federal.

Reescribir.

Además, eliminar las marcas supondría quitar las medallas internacionales conseguidas, que son cientos en Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales y Europeos. Y eso no es que se niegue a hacerlo Alemania, es que tampoco se lo plantean ni el Comité Olímpico Internacional ni la Federación Internacional de Atletismo. Habría que reescribir la historia desde el primer capítulo al último.