Anna Tarrés

"Mengual debe variar su rol; yo la veo en Londres"

A sus 42 años, la entrenadora del equipo español de natación sincronizada no para ni en verano. Tras el éxito de Roma (siete medallas, seis de plata y el oro en combo) anuncia nuevos retos para uno de los deportes en crecimiento.

Anna Tarrés
Alberto Martínez
Redactor de Fútbol y Más Deporte
Licenciado desde 2006 pero escribiendo crónicas desde 2003. En AS desde 2005, donde informa del Espanyol y de polideportivo, especialmente de deportes acuáticos. Ha estado en tres Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Natación y tres Europeos. Autor del libro ‘Jesús Rollán eterno’.
Actualizado a

Su éxito en Roma no ha pasado inadvertido. Ya hay muchas niñas interesadas en hacer sincronizada...

¡Qué ilusión! Hay que aprovechar este tirón mediático, sin duda. Estoy ahora mismo en Boí Taüll (Lleida) haciendo un clínic de natación y viene gente de todos los rincones de España. Y sí, ahora la sincronizada está de moda. Por eso mismo debemos ir a las escuelas para facilitarle el trabajo a la gente que esté interesada y captarla.

¿Qué les aconsejaría?

Hay tres focos donde se está trabajando muy bien en sincronizada: Cataluña, Madrid y Canarias, las tres zonas históricas de este deporte. Últimamente, se han añadido Andalucía y Valladolid. Mientras el equipo profesional es, en su mayoría, de origen catalán, las juveniles ya están más diversificadas.

¿Y cómo está el nivel de los técnicos?

Hay pocos, pero buenos. De lo contrario, la cadena no funcionaría. No podríamos tener tantos éxitos si no supiésemos dirigir y entrenar bien. Aunque lo nuestro sí que es un milagro, porque sólo tenemos 400 licencias. De todas formas, hay un abismo entre el mundo de élite y la base; está claro que hay una deuda tremenda con las categorías inferiores, que debemos paliar.

¿Cuál sería la edad ideal para emprender la aventura de este deporte?

Los ocho años. Antes, claro, la niña debería haber hecho cursos de natación y, a partir de esa edad, ya comenzaríamos el trabajo técnico. A esas edades no es tan sacrificado, pues sólo se entrenaría uno o dos días por semana. Hasta los 12 años, el deportista no se esclaviza tanto. Aunque ahora hemos cambiado los métodos, porque nos interesa formar campeones en la absoluta y no en edad infantil. Todo es más progresivo.

Dos semanas después de su gran éxito, ¿qué siente ahora?

Mucha satisfacción, porque tenemos la recompensa a todo nuestro trabajo. Soy muy inquieta, cambio mucho las coreografías y me alegro por las chicas.

¿Usted, con las nadadoras, actúa más de madre o de amiga?

Me considero una compañera de viaje. Yo las conduzco, pero vamos todas juntas hacia el éxito. Mi objetivo es que se desarrollen como personas y deportistas.

¿Las rusas son inalcanzables?

Con el nuevo sistema federativo, nuestro objetivo debe ser superarlas. Es difícil porque ellas tienen una escuela increíble y mucho donde escoger, pero debemos crear nuestra historia, como la tienen ellas.

Por lo menos han conseguido quitarles el premio de mejor equipo del Mundial.

Fue nuestra matrícula de honor. Ellas renunciaron a una prueba y la FINA quiso premiar nuestro atrevimiento y trabajo. A ellas les sentó muy mal, se picaron, pero es una anécdota. No hay que darle importancia.

¿A partir de ahora Mengual tendrá otro rol en el equipo?

Nos hemos acostumbrado muy mal, porque sólo Gemma era capaz de participar en todas las pruebas. A partir de ahora, veremos, aún no lo hemos valorado, pero lo normal es que paulatinamente se dé paso a otras nadadoras. La pareja rusa de dúo, por ejemplo, no participa en equipo. Gemma no debe hacer todo.

¿La ve en Londres 2012?

Sí, ahora mismo sí. Tiene cuerda y ganas para mucho tiempo.

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¿Cómo queda su particular círculo ahora mismo?

Nos hemos consolidado y estamos cerca de la rusas, pero ojo con China. El próximo Mundial es allí. Da miedo.

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