Está llamado a suceder a Deferr y a Rafa Martínez
Esperanza española en Londres
No estuvo en los Juegos Olímpicos porque Álvaro Montesinos calculó que los puntos que el malagueño Christián Bazán aportaba al equipo eran los mismos que podía asegurar Gervasio Deferr, y que, además, le faltaban dos aparatos para ser el nuevo gimnasta completo de la Selección. El júnior andaluz (3 de enero de 1990) es una especie de remedo entre Deferr y Rafa Martínez, aunque para ser tan completo como el madrileño aún le falta dar el paso al frente en la barra fija y en el caballo con arcos, los dos aparatos que le impidieron estar en Pekín, pero los entrenadores le señalan como el abanderado español en los Juegos de Londres.
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Aunque lleva cuatro años en el CAR de Madrid, aunque en 2007 ya empezó a despuntar, Bazán se hizo un nombre en la élite de la gimnasia en el Europeo de Lausana de mayo: se colgó cuatro medallas, un oro (anillas), una plata (suelo) y dos bronces (suelo y paralelas). Y en gimnasia masculina los europeos no son cualquier cosa, sino competiciones en las que aparecen los nuevos talentos que dominarán la élite.
Bazán, pequeño (1,60 metros) pero de una musculatura espectacular (66 kilos), está llamado a ser la nueva referencia de la Selección. Le avalan los gimnastas de más prestigio del gimnasio: Rafa Martínez, Gervi y Manuel Carballo. Pocas veces un joven ha recibido tantos elogios de sus compañeros consagrados.
