El pressing catch recupera el mito de Hércules Cortés
Era considerado el hombre más fuerte del mundo

Cientos de jovencitos, muchos de la mano de sus padres, acudieron ayer a Las Ventas para presenciar un espectáculo falsamente anunciado como lo nunca visto en directo en España. Los miles de seguidores madrileños que han descubierto con las transmisiones de Cuatro el espectáculo de la lucha quizá no lo sepan, pero hubo una época en la que un tal Hércules Cortés era el hombre más fuerte del mundo, un ídolo en Madrid, y un mito para los niños de los sesenta que sólo lo imaginábamos en el ring.
El tal Hércules Cortés era un gigante vasco. Alfonso Carlos Chicharro de nombre de pila, que con eso del espectáculo pronto adoptó otro artístico para aparecer en aquellos carteles de la época, igual que el chicano Rey Mysterio, de los más queridos y jaleados por la afición mundial, como se demostró ayer en Las Ventas.
Chicharro era de verdad un Hércules, y a finales de los sesenta, cuando ya era campeón del mundo de esta especialidad, tenía un programa de sobremesa en televisión en el que él echaba pulsos contra retadores anómimos. Siempre ganaba Cortés. ¡Qué tipo!
Y claro, alrededor de su fama florecían en Madrid gimnasios que preparaban a futuras estrellas, y que vendían el espectáculo de la manera más directa. Recuerdo el día en que los chavales del barrio pegábamos patadas al balón de goma cuando nos rodeó una docena de musculitos. Y dos, liados a bofetadas. Nosotros, con los ojos chiribitas, pensamos que se mataban, pero en un pis pas los gladiadores se abrazaron y nos dieron unas invitaciones para asistir a su espectáculo, con una notable rebaja para el mayor que nos acompañase.
Languidez y muerte.
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Pero la popularidad del pressing catch se diluyó el mismo día que se supo que Hércules murió con el cuello roto por América (1971). Se mantuvieron las veladas de manera agonizante algunos años más, para morir sin que nadie las echase de menos.
Mi padre nunca me llevó a ver los combates de lucha, quizá porque entonces estaba mal visto como espectáculo para niños. Ayer, sin embargo, más de treinta años después, padres con sus hijos de la mano acudieron a Las Ventas a aplaudir a Chris Jericho, a Shawn Michaels, a Lance Cade o al famoso enmascarado Mysterio. Los jóvenes impactados ayer con los golpes jamás vistos, debieran saber que el mejor de siempre ha sido uno de los nuestros.
