El Ciudad Real, sin compasión del Kiel
No hubo revancha de la Champions

Entre la élite hay cosas que no se hacen, al menos cuando son innecesarias. Es más, existe una elegante consideración para evitar las humillaciones. Así lo solicitaban los ojos de Gislason mediado el segundo cuarto (22-14). El Kiel, subcampeón de la Champions y aún campeón de la Supercopa, no estaba para revanchas: sacaba la bandera blanca, sentaba a Omeyer por Palicka, que era como firmar la paz y aceptar el varapalo.
Noticias relacionadas
Pero lo que son las cosas, el portero suplente, sueco, se puso a parar, el Kiel rebajó las diferencias a cinco goles, y le obligó al Ciudad Real a recuperar las ganas de avasallar. Así, ahora sin piedad ninguna, rompió otra vez al cuadro alemán con una defensa dura y rica en su constancia, para barrer a uno de los más grandes de Europa, que sin Karabatic queda huerfano y sin referente.
Los de Dujsebaev siempre fueron superiores, y eso que el central, Stefansson, es el cuarto hombre para esa posición. Pero como Laen y Rutenka funcionaban en ataque y en la defensa todo era felicidad, no hubo caso. El Ciudad Real decidió pronto la semifinal y no tuvo necesidad de sufrir.
