"Quiero guerra: que vuelva el infierno"
Esta madrugada se da la salida al maratón. Chema Martínez lleva tres semanas aclimatándose en Pekín a estas duras condiciones.

Desde su desembarco, hace tres semanas casi exactas, ¿cómo ha ido todo? Esencialmente, en cuanto al ambiente: el aire y condiciones de entrenamiento...
Ahora han empeorado algo las condiciones, afortunadamente. Digo "afortunadamente", porque yo quiero las condiciones más duras en lo posible. Para eso vine tan temprano aquí, para tener los beneficios de la aclimatación. Lo que quiero es guerra, y ojalá que las condiciones sean no ya duras, sino durísimas. Las lluvias limpiaron el ambiente, pero yo quiero que vuelva el infierno.
Después de lo que se habló sobre el aire y la polución, ¿cómo ha llevado estas semanas de entrenamiento en Pekín?
No mal. No ha sido especialmente duro, para qué decir lo contrario. No mucho más que en Madrid, por ejemplo. Aquí siempre notas algo raro, pero hay sitios peores. El problema es que había que rodar casi constantemente por asfalto, nada de tierra, hasta que hemos podido tener acceso a lo que se llama el Bosque Olímpico, pero así y todo, lo que queda para que todo el mundo se entrene es como una gran calle de 900 metros. Y siempre está llena con unos o con otros, claro.
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¿Cómo se ve ante el esfuerzo de esta madrugada sobre 42 kilómetros y 195 metros?
No se trata de un circuito especialmente exigente, y por eso espero que se noten los beneficios de la aclimatación al ambiente de aquí, por eso vine tan temprano, de los primeros. Me he cruzado con Baldini y le he visto bastante chupado. Pero si hay que hablar de grandes favoritos, pues no queda más remedio que mirar a los africanos que todo el mundo señala: Martin Lel, Wanjiru, las figuras de Kenia...