Pekín 2008 | Atletismo | Pértiga

Yelena Isinbayeva llora, a la caza de Sergei Bubka

100.000 dólares de premio por cada récord batido

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Las lágrimas emotivas de Yelena Isinbayeva ante 91.000 espectadores, en el podio del National Stadium, el Nido de Pekín, no enmascaran a una competidora de acero dulce. Emocionada a tope ahí arriba de la glacial Stuczynski, su gran rival y motivadora ("ahora sólo falta patear algún culo ruso en Pekín), Yelena Isinbayeva vinculó sus lágrimas al recuerdo "de todos los que me quieren y han hecho posible una noche perfecta, el mayor éxito de mi carrera".

Pero, casi al mismo tiempo que las lágrimas recorrían sus mejillas maquilladas, la doble campeona olímpica, oficial del Ejército de Rusia y amiga personal de Vladimir Putin, tampoco ha sido capaz de esconder su gran ambición: superar la plusmarca de 36 récords batidos, al aire y libre y en pista cubierta, que mantiene Sergei Bubka, uno de los consejeros más potentes en el entorno de Isinbayeva. "Voy a hacer esos 36 récords. Llevo 24; me quedan doce. Me lo planteo como el gran objetivo", avanza.

En Mónaco.

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Bubka, miembro del COI y abanderado de Ucrania en la ceremonia inaugural de Pekín, fue decisivo en el traslado de Isinbayeva a Mónaco y en el cambio de entrenador de la zarina de la pértiga. En Volgogrado, Isinbayeva dejó a su descubridor, Evgeni Trofimov. Cuando Yelena pasó a residir en Mónaco se comprometió técnicamente con Vitali Petrov, el ex entrenador de Bubka. Petrov dirige técnicamente a Isinbayeva a tiempo compartido entre Mónaco y Formia, Italia.

Isinbayeva volverá a competir el día 29, en la Weltklasse de Zúrich. Allí, en el Letzigrund Stadion, le aguarda un cheque de 100.000 dólares si es capaz de batir su récord del mundo número 25: centímetro a centímetro, justo como hacía Sergei Bubka.

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