Pekín 2008 | Atletismo | 1.500 mt

Higuero, baza española en la final de los 1.500

Ramzi y Baala, favoritos en una prueba muy abierta

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

A las 16:50 sonará el tiro de la carrera más 'perra' de los Juegos Olímpicos, y, tal vez, la más tensa: la final de 1.500. Los eliminados, los presentes, las viejas glorias y quienes no son ni viejas, ni glorias, lo tienen clarísimo: "Se trata de la final más abierta de un gran Campeonato en muchos años... el ganador puede salir de una lista de hasta diez hombres".

Como declaración diplomática, esto quizá podía valer antes de las dos jornadas de series eliminatorias. Pero ahora tal vez no. Ahora, con gente como Lagat (vigente campeón del mundo), Casado, Boukensa y Moustaoui fuera de las hostilidades, las miradas apuntan a un par de hombres sin piedad: Rashid Ramzi y Mehdi Baala. Sobre Ramzi, la estrella marroquí nacionalizada y pagada por Bahrein, apunta algo más que la mirada: caen muchas sospechas, en voz cada menos baja, sobre sus largas concentraciones en los espolones perdidos del Atlas, alejado de ojos y de médicos indiscretos

Ramzi ha ido de estampida en las series, y Baala ha dejado adivinar la navaja cabritera que le reluce en las intenciones. Baala ni siquiera ha parado en la zona mixta tras las eliminatorias: ante la desesperación de la prensa francesa, ha seguido trotando hasta el vestuario, concentrado y autista, casi tenebroso. Ramzi y Baala son las matrículas a vigilar en la final más perra. "Dogfight", pelea de perros, se dice en inglés, y dice Steve Cram, el elegante campeón de los 80. "Lo importante es estar dentro de la carrera, no descolgarse y, cuando todo se vaya a decidir, tirar de la experiencia que ha podido valer otras veces. En este sentido, cuidado con Higuero, que ya ha estado muchas veces en carreras como ésta", analiza Cram.

"En principio, no pienso seguir la rueda de nadie; ya veremos lo que hago, pero en la primera serie de estos Juegos me planteé seguir a Lagat, y ya se ha visto cómo venía éste; así que hay que andarse con cuidado, estar muy atento a los tirones y no perder comba", razona Higuero, que anota puntitos a su favor: se clasificó cómodamente, no ya por los tiempos, sino porque controló muy bien sus series. Y porque, todo hay que decirlo, la segunda serie semifinal, la de Ramzi y Baala, la que eliminó a Casado y Lagat, era como una final anticipada. En la primera, Higuero sufrió lo mínimo. Mejor para él.

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Muchos candidatos.

Pues así están las cosas: Rashid Ramzi ofrece sensaciones galácticas. Mehdi Baala impresiona por lo bajini.. Y además, fascina: por lo retorcido de su colmillo. Los dos kenianos, Augustine Choge y Asbel Kiprop, puede que no tengan demasiado nombre, pero son dos lebreles de la altiplanicie del Rift: dos típicos cazadores de medallas. Willis, Baddeley y Bashir llegan curtidos en mil batallas. Iguider, el joven marroquí, promete muchísimo. Con todos ellos, más curtido que nunca, Juan Carlos Higuero: pues claro que tiene una oportunidad. La oportunidad de su vida en la carrera más perra.

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