Usain, la joya del entrenador Mills
El gurú 'fabricó' al oro olímpico

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En el otoño de 2006, en el peligroso Kingston, Glen Mills, entrenador de Usain Bolt, dio a escoger a su pupilo: "Si quieres correr 100 metros, es para hacer marca; y si quieres hacer marca, tienes que entrenar como yo diga, hacer pesas, aumentar cargas y volumen y olvidarte de las fiestas con ron y 'ginger' de jengibre puro. Otra opción es ponerte a hacer series largas para 400. Y otra opción más es que yo te deje, y que te vuelvas a casa, a Trelawny". Bolt, que entonces apenas contaba 20 años (21-8-86), navega entre el miedo y el respeto reverenciales a Glen Mills, uno de los gurús de la Federación Jamaicana (otro es el misterioso Stephen Francis, entrenador de Asafa). Bolt hizo caso a Mills. Ahí se gestó el fenómeno prodigioso que el mundo contempló ayer, atónito, sobre la pista del Nacional Stadium de Pekín: desde ya, el Nido de Bolt.
Bolt, un fascinante poema de coordinación y elasticidad relajadas que se estiran en un cuerpazo de 1.95, machaca en el aro de baloncesto a canasta pasada. Lo tiene que hacer a escondidas de Coach Mills. Bolt no quería hacer pesas, pero Mills lo impuso. La idea de Usain era seguir con los entrenamientos sobre la hierba de la Universidad Tecnológica de Kingston, donde maneja cargas prodigiosas en los arrastres. Le apetece perderse en cualquier party en las casas de campo de las junglas cercanas a Kingston sin que se entere Glen Mills: el gurú que creó el prodigio de El Nido de Bolt.