Pekín 2008 | Atletismo

Bolt siembra el pánico

Hizo 9.92 en los cuartos de 100, paseándose. Hoy, la final (16:30)

Usain Bolt
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La tensión se corta en el fondo del pozo que es la zona mixta del National Stadium de Pekín, El Nido. Huele a sudor, a purasangre, y a supervelocidad. Hierven, explotan los 100 metros, cuya final se espera hoy (16:30) en un clima de presión y rivalidad con los tres mejores velocistas cronometrados en la historia en esta distancia: Usain Bolt, Tyson Gay y Asafa Powell.

En esa hondonada de la zona mixta, donde los teléfonos móviles pierden la cobertura y la esperanza, ocurren cosas: Tyson Gay se salta las vallas de separación y está a punto de matarse, en su intento de escabullirse de los periodistas. El mismo Gay tiene que irse a un control antidopaje, casi en volandas

Caribeños.

Por la mañana, Powell se queja de un dolor de estómago, "aún tenía el desayuno en la garganta", y Bolt promete hablar "por la noche". Bolt, plusmarquista mundial de 100, de Trelawny, Jamaica, paisano total de Ben Johnson, repite con suave acento caribeño, casi en reggae: "Tonight, tonight too hot". "Esta noche, esta noche demasiado calor". Por la noche, tras la segunda ronda de series, Bolt tampoco va a hablar. Llega junto a Powell, hombro con hombro. "Habla tú", suelta Bolt. "Pregúntenle a él", se ríe Asafa. Se ríen de los periodistas, claro.

Lo más, Asafa le cuenta a una vieja amiga jamaicana, Grace Jackson: "Se me ha pasado el dolor de estómago. Estoy bien satisfecho". Entre saltitos nerviosos, Gay masculla dos frases a los apiñados colegas estadounidenses: "Me he sentido espeso, pero he despertado a mi cuerpo el único objetivo era pasar rondas".

En la segunda, Gay se quedó en 10.09, y Asafa no bajó de 10.02. Martina y Thompson, 9.99. Usain Bolt, 9.92. Pero los 9.92 de Bolt fueron irreales. Mejor, surrealistas. Usain sólo corrió 50 metros, dejó de meter fuerza a media carrera, cuando ya había ganado la serie, y cubrió una veintena de metros a pasitos y ritmo de reggae. Pues así, 9.92.

Vale 9.50.

"Ha sido espectacular. Si yo corro de esa manera, hago 10.50. Da sensación de que, si quiere y le sale, Bolt puede hacer 9.50. Pero él hace 41 zancadas, y yo necesito 45", cuenta el español Ángel David Rodríguez, eliminado en segunda ronda (10.35), en esa serie del paseo de Bolt.

Rodríguez mide 1,80. Bolt, 1,95. En velocidad de pies, talla y estilo, Gay recuerda a Owens. Powell es una fuerza de la naturaleza, de las junglas de St. Catherine, que tal vez podía haber sido campeón mundial de boxeo. Pero Bolt representa el cumplimiento de la eterna profecía del atletismo: "Algún día surgirá un gigante de 1,95 con mejores fibras que Lewis". Aquí está: es Usain Bolt, de Trelawny, Jamaica, como ese tal Benjamín Sinclair Johnson.

"Asafa cree que ganará si va primero en 60 metros, pero necesitaría, al menos, dos metros de ventaja en el 80 para tener una posibilidad ante Bolt; si Bolt sale sólo como el día en que hizo récord del mundo en Nueva York (9.72), la carrera ha terminado ", profetiza Ato Boldon, otro medallista caribeño. Final de 100. En el Nido, purasangres, sudor, lágrimas de supervelocidad y un relámpago rítmico: Bolt.

Noticias relacionadas

Gay, reaparición y control

Tyson Gay volvió a correr por primera vez desde su lesión muscular del 5 de julio en los Trials. Gay, que se ha rehabilitado de su lesión en Múnich con fisioterapeutas y con el médico del Bayern, Hans Müller-Wohlfahrt, fue sometido a control de sangre al acabar la primera serie de 100. Gay ni siquiera pisó la concentración china de su equipo, en Dalian. "Parece que haya muchos controles, pero habrá bastante más hacia el final de las competiciones", avanza el doctor Juan Manuel Alonso, presidente de la Comisión Médica de la IAAF. Powell se ha quejado ya de haber pasado varios.

Te recomendamos en Polideportivo