JJ.OO | Seguridad

Los hoteles oficiales son un auténtico fortín

Protección extrema para los visitantes extranjeros

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

El país que conserva la imagen de su Gran Timonel, Mao Zedong, en todos los billetes desde uno a 100 yuanes (en China apenas se utilizan monedas, sólo hay unas pequeñísimas), vive aún con muchos reflejos de una época, la de Mao, que se extendió durante tres décadas del Siglo XX. Así, han quedado blindados los hoteles oficiales que el Comité Organizador de los Juegos (BOCOG) ha señalado para periodistas y personal olímpico extranjero: nadie puede franquear las barreras de esos hoteles sin acreditar su identidad como huésped y miembro de la gran familia olímpica.

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A la entrada de cada hotel, antes de llegar a la recepción, se pasa control electrónico de equipajes por scan, como en un control de aduanas. En el aeropuerto Pekín Capital, los periodistas deben declarar minuciosamente todo el equipamiento con el que desembarcan: teléfonos móviles, ordenadores portátiles, cámaras... todo en impresos especiales que requieren el número de serie de cada instrumento.

El Hotel Súper 8, por ejemplo, mantiene una salida exclusiva sólo para quienes se dirijan a las instalaciones olímpicas, y otra salida para los que se dirijan a cualquier otra parte. Policías uniformados cuidan de que se respeten las normas dentro del mismo hotel. "Por favor, coopere y acepte los controles, para mejorar su seguridad y la de todos", puede leerse por los pasillos del hotel. Las galletas más consumidas son las galletas de arroz. Y a los postres, tortitas de maíz dulce y leche muy frita profundamente untada con sirope de vainilla. Hay ciertas cosas que en China nunca cambian, con o sin Mao.

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