Doma | La amazona de España

Ferrer-Salat: "No vendería a Fabergé ni por un millón"

Jubiló al medallista Beauvalais y estrena montura en Pekín

Beatriz Ferrer-Salat en su finca Villa Equus antes de partir hacia Alemania y, de allí, a Hong Kong.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Beatriz Ferrer-Salat (Barcelona, 42 años) vivirá en Pekín sus cuartos Juegos en una disciplina, la doma clásica, que sale de su circuito elegante y exclusivo cada cuatro años para danzar frente al mundo. Jinete y caballo, un binomio en el argot, con un factor animal imprevisible que debe llegar a la cita de Hong Kong (se disputa allí por razones sanitarias) en perfecta armonía con su amo. "Hace seis meses ni soñaba estar en unos Juegos", resopla Beatriz, con aplomo en la voz, el mismo con el que da órdenes a caballos castrados ("deben ser así porque son más tranquilos"), en su fi nca Villa Equus, cerca de Barcelona, o en concursos alrededor de un mundo por el que se mueve con la sufi ciencia que da el hablar inglés, francés, alemán e italiano. La razón de que no se viera en Pekín es que en la doma no todo depende de la voluntad humana. Con Beauvalais ganó el bronce en individual y la plata por equipos en Atenas, pero entonces su "niño" ya tenía 17 años, demasiados para un caballo de Gran Premio. Había que buscar el relevo y ése es Fabergé. Una joya que cuando ejecuta las fi guras "parece que vuela", según Bobby Fernández de Bobadilla, directora técnica de la Federación. "Lo compré con cuatro años, ahora tiene doce y llevo ocho entrenándolo. Entonces, pagué por él 30.000 euros, pero ahora no tiene precio. Ni por un millón de euros lo vendería", dice la orgullosa dueña de Fabergé. "Es distinto a Beuvalais; hay gente que me dice que mejor por su calidad en el paso y sus posteriores, pero el otro tenía el mejor trote del mundo", evalúa para añadir que "si podemos sacar un diploma, estará bien". Sin embargo, su compañero de equipo Juan Matute cree que "con Bea hay opciones". "Con el relevo de caballos (a Pekín no va ninguno de los de Atenas), los objetivos son el Mundial de Kentucky 2010 y los Juegos de 2012, pero estamos en un buen momento y no pensábamos que pudiéramos recomponer el equipo, así que si estos caballos jóvenes sacan un gesto de generosidad para ayudarnos, todo es posible", remacha. Ferrer-Salat dice de Fabergé tiene "una calidad espectacular", pero también reconoce que cuando no conoce el recinto y la gente se mueve "es asustadizo, no tiene un 100% de seguridad". Ese factor incontrolable puede dar al traste con horas de trabajo, como en los Juegos Ecuestres de Jerez, cuando otra de sus monturas se quedó bloqueada: "No quería hacer nada por la tensión ambiental". En Hong Kong habrá mucho calor y un 80% de humedad. "Eso puede favorecernos, porque baja el nerviosismo", apunta. Pero también tiene su lado malo: las pruebas serán nocturnas y no se sabe cómo reaccionarán los equinos ante las sombras. Todo debe cuadrar en un día, aunque parezca que Ferrer- Salat no hace nada sobre la silla. "Cada cuatro segundos, el jinete interviene, poniendo en tensión la espalda, cerrando los dedos... Una conjunción de dos atletas en la que tiene que parecer que no pasa nada". Pero pasa. Y esa?danza vale medallas.

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