La intrahistoria: El vodka y Belozerchev
En 1983, en Budapest, Dmitri Belozerchev se erigió en el campeón Mundial más joven de la historia. Con sólo 16 años, sus rivales le llamaban, con sana envidia, La Máquina. Era perfecto. No fallaba. AS le concedió uno de sus premios anuales en una Gala en la que coincidió con Maradona, su ídolo. Cosas del destino: El Pelusa se dio a la cocaína, y el joven gimnasta al vodka. Su adicción, casi les cuesta la vida a los dos. De hecho Dmitri estuvo a punto de morir en un accidente de coche que sí se llevó para siempre a un compañero: se escapó una noche de la concentración y con varios vasos de más se estrelló contra un árbol a las orillas del Mosela. Los médicos le salvaron la vida, y lograron no amputarle una pierna. Con más de cuarenta roturas en su cuerpo, volvió al gimnasio en el que ya no tendría ni una prebenda. Compitió en Seúl y tuvo el único fallo de su vida en la barra; su compañero Artemov se llevó el oro. Ahora ambos compiten con sus hijos en Estados Unidos.
