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Christian Bazán, el júnior de oro de la gimnasia

Las cuatro medallas en el Europeo le meten en el grupo de Pekín

<b>SUS PODERES. </b>Ya había competido con el primer equipo, pero desde ayer tiene un sitio en el que prepara los Juegos de Pekín. Sus cuatro medallas en el Europeo le avalan.
Enrique Ojeda
Actualizado a

La gimnasia masculina sigue de enhorabuena. En un momento de titubeos surge un diamante en bruto: Christian Bazán, cuatro medallas (oro, plata y dos bronces) en los Europeos de Lausana. Malagueño, de 18 años (3-1-1990), le dirige Héctor Ramírez, el cubano que forjó la última etapa de Jesús Carballo: "Christian llegó a Madrid con 13 años porque no tenían medios en Andalucía. Destacaba para su edad pero nadie confiaba en él como gimnasta de futuro porque le veían bajo y gordito. Pero siempre he trabajado con gente que otros no querían, así que dije "traerle a Madrid". Y el chico, serio, trabajador, muy responsable, me ha dado la razón".

Sí, porque Christian, que en el Europeo de hace dos años, cuando era juvenil, ya fue finalista entre júniors, mantiene una humildad a prueba de egos. Ayer, que volvía al gimnasio tras su bombazo de Lausana, nada de presunciones. "Llevo aquí cuatro años, con gente muy buena, y ahora empiezo a tener un poco de jerarquía, pero he tenido que tragarme muchas novatadas, como que me atasen, me ahogasen en la piscina...", sonríe el malagueño, el mejor gimnasta de la historia en Andalucía, que tiene una beca de la Junta "para deportistas que pueden ser olímpicos".

Porque Christian, que llegó a la gimnasia por la paz familiar ("era tan activo y revoltoso que mi madre me llevó a un gimnasio, para que volviese a casa cansado y me fuese directo a la cama"), mira de reojo al equipo que prepara los Juegos: "Sé que está difícil, pero también que tengo opciones si lucho. Lo voy a intentar". Unos minutos después, el seleccionador, Álvaro Montesinos, le daría la noticia: "Cuento con él para que entre en el grupo que se prepara para los Juegos. Christian no lo tendrá fácil porque tiene compite con gente muy buena y necesito gimnastas que hagan los seis aparatos; él sólo tiene cuatro de nivel".

De momento, puede presumir de un oro (anillas), una plata (suelo) y dos bronces (salto y paralelas) continentales. Debe mejorar en barra fija y caballo con arcos. "Y vigilar el peso, porque tengo tendencia a engordar. Mido 1,60 metros y peso 66 kilos, todo músculo, porque nos han hecho las pruebas médicas y mi índice de grasa es muy bajo. Pero no puedo aumentar de peso si quiero ser competitivo".

Es el tercero de cuatro hermanos, el único que se ha dedicado al deporte, de una familia de trabajadores que ahorró para estar en Lausana y ver a su hijo triunfar: "Me sentí feliz por dedicarles las medallas a mis padres, que estaban en la grada, aunque la verdad, yo me enteré poco porque estaba en una nube: competía, me colgaba una medalla, iba a otro aparato, a por otra medalla... Y así no hay manera".

Los problemas en la barra

En la barra de equilibrios Christian tiene un problema que resolver para mejorar la nota. "Su estatura es un hándicap en el aparato", asegura el cubano Ramírez, fundamentalmente porque tiene menos posibilidades que otros en el vuelo de los giros. Eso le obligará a desarrollar una técnica más depurada para dar crédito a la prestación. Ese es su gran reto.

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Arcos, o caballo de batalla

El otro aparato en el que Christian Bazán no está a la altura de su calidad es el caballo con arcos "porque en España la moda ha sido desarrollar muy tarde este aparato, y por eso Christian tiene un déficit", apunta su entrenador personal, que en parte se siente reflejado "en el desarrollo tardío del malagueño".

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