Un mermado Ciudad Real contra el Kiel y la historia
Debe remontar dos goles en una olla con 11.200 hinchas

Cargada con un zurrón de moral pese a los múltiples contratiempos, la expedición del Ciudad Real llegó ayer a mediodía a Kiel, donde esta tarde intentará el más difícil todavía en su cita con la historia de la final de la Champions: romper la tradición y minimizar el valor de la estadística. Por una parte, de las diez últimas finales, siete se las llevaron los equipos que jugaban el partido de vuelta en casa; y por otra, ningún equipo hasta ahora ha sido capaz de remontar a domicilio una final que llevaba perdida. Y el Ciudad Real la tiene en contra (27-29), lo que le obliga a ganar por tres goles si no llega a los 29, y sólo por dos si supera esa cifra.
Lo que le faltará al equipo español esta tarde en el Sparkassen Arena (11.200 espectadores, lleno en todos los partidos de los últimos tres años) es una primera línea de lujo: los laterales Metlicic y Rutenka, que cayeron lesionados en la ida, el central Chema, que lleva varios meses de recuperación y el extremo Davis. Sin ellos, el asalto al Infierno del Norte es más difícil, pero todos repiten la misma letanía: "No es imposible".
Karabatic.
La plantilla del Kiel es tan reconocida que más de uno se la sabe de memoria, señalando al francés Karabatic como el primera línea más decisivo del mundo rodeado de Lovgren, Jicha y Kim Andersson de calidad parecida, con un Omeyer espectacular en la portería y con un Ahlm polivalente en el pivote por su capacidad de defensa y ataque. Pero ahí es nada la confianza en Stefansson, Kallman, Entrerríos, Pajovic, Zorman... y Dinart y Morros en defensa. Y queda la guinda: "Urios va a jugar, y él es el hombre idóneo para abrir una defensa en 6-0", asegura Laen.
Sea como sea, es el mejor partido del mundo, entre los dos últimos campeones de la Champions (Ciudad Real 2006, y Kiel 2007), y entre los campeones de España y Alemania (al Kiel le falta un punto). Dos estilos de juego distintos que en el Quijote Arena no lo fueron tanto porque ambos bloques se respetan. No va más: el título de mejor equipo del planeta está en juego.
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Dujsebaev: "Estamos mejor motivados"
"En la ida se jugó bien, pero faltó chispa. Tres mil seiscientos segundos son muchos y estamos mejor motivados que antes del partido de ida. Eso nos dará un plus de mayor agresividad. Tenemos carácter y hemos ganado en pistas muy difíciles; que 11.000 espectadores vayan a presenciar el partido, nos motiva mucho más. Yo apuesto por mi equipo porque no tenemos nada que perder, así que venderemos cara esta copa. Pese a las bajas, nunca pondré excusas".
