Liga ASOBAL | Ciudad Real 29 - Barcelona 24

El Ciudad Real exprime al Barça y gana la Liga

La expulsión de Lozano marcó un choque de grandes porteros

<b>CUARTO TÍTULO DE LA TEMPORADA. </b>El Ciudad Real ganó ayer la Liga, su cuarto título de esta campaña tras la consecución de la Supercopa, la Copa Asobal y la Copa del Rey.
Enrique Ojeda
Actualizado a

El Ciudad Real sigue recogiendo la cosecha de títulos sembrada a lo largo de la temporada y de los años. Ayer, en una partido que era en una final porque valía la Liga para el ganador, fue capaz de sobreponerse a la ansiedad y a la impaciencia para acabar arrollando a un Barcelona que se vino a pique por agotamiento, pero que plantó cara y asustó a los 6.000 seguidores manchegos (13-18, minuto 35) superando todos los imponderables: la descalificación de Lozano (minuto 8) y la lesión de Garabaya (minuto 15) con una rotura de fibras en el gemelo.

El Barcelona perdió a Lozano porque al madrileño le traicionó la adrenalina, y pisó un charco que no era el suyo: en medio de una tángana de sacar pechos, él sacó su poderoso brazo derecho para rozar a Metlicic y terminar el partido en los minutos de tanteo.

Por si fuera poco, Garabaya se rompió en el minuto 15 (6-7), y ya fueron demasiados los problemas para Cadenas. Primero, porque Jerome Fernández tuvo que jugar de Lozano, y el francés, regañado con su técnico, no tiene ritmo de partidos; segundo, porque Noddesbo tuvo que bregar en ataque y en defensa en el pivote, y acabó agotado, exprimido y sin aliento, como el Barcelona. Ayer él fue la imagen de su equipo, y sin la colaboración de las estrellas porque Romero y Nagy estuvieron controlados y no fueron un factores.

Al Ciudad Real le traicionó la ansiedad. En la primera mitad perdió 12 balones, y encajó cuatro goles de contragolpe. Y si se mantuvo entero fue por la gran actuación de Sterbik, que parecía un imán. Pero enfrente estaba Kasper, que no quiso ser menos, y firmó también una actuación memorable y recordándole al Ciudad Real que tiene un problema: detuvo los tres siete metros que le lanzaron (Stefansson, Rutenka y Zorman), aunque uno de ellos acabó en gol de Kallman, aprovechando el rechace.

Reacción.

En el momento que peor lo pasaba y parecía rendido, emergió el Ciudad Real. Fueron cinco minutos de exhibición y cuando más de uno en el Quijote Arena no le llegaba la camisa al cuerpo, 5-0 de parcial. Total, visto y no visto y el Ciudad Real tenía 20 minutos por delante para conquistar su tercera Liga, su cuarto título de la campaña tras la Supercopa, la Copa Asobal y la Copa del Rey.

Por momentos, a uno y a otros les entró el pánico a ganar. No había goles. Los tiros se estrellaban en los palos, se perdían ocasiones en manos a manos con los porteros, o pérdidas sin sentido. El cortocircuito era general, en ambos bandos y en todos. Pero el Barcelona ya no podía más, y tuvo que recurrir a los pequeños, como hizo el Ademar el día del Kiel y le ganó por cuatro tantos en la Champions; aquello estaba preparado, y esto no, era un recurso a vida o muerte cuando los azulgrana habían perdido la velocidad.

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Un gran Kallman y un efectivo Urios desatascaron al Ciudad Real, que se aprovechó de la segunda exclusión de Nagy (22-22) para tomar una ventaja que sería decisiva ante unos azulgrana sin respuesta.

Punto final. El Barça se entregó. Ayer tenía la ocasión de no romper la tradición, pero será la primera vez en 18 temporadas que se vaya de vacaciones sin un título con que decorar sus vitrinas.

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