"La afición me quiere porque soy buen tipo"
Es una de las estrellas del Wrestling, un tipo admirado de 1,95 metros y 130 kilos de peso. El 'Animal' ha hecho un viaje relámpago a Madrid para promocionar la gira de abril. Antes luchará por otro Mundial en Orlando.

Dicen de usted que, pese a su aspecto, es una persona pacífica. Pero intimida.
Llevo 20 años trabajando mi cuerpo. Una afición que me viene de mi padre, que era peluquero, y aunque no le gustaba el deporte sí que practicaba el culturismo.
¿Cómo se pasó al ring?
Me invitaron unos amigos y, aunque al principio no superé las pruebas, me acabaron contratando.
¿Qué es más importante en la lucha, la condición física o el ser un buen actor?
Lo que yo intento en cada combate es contar una historia. Esto es un espectáculo de entretenimiento, pero de alto riesgo físico para nosotros.
Dado que siempre gana el bueno, y usted siempre gana, ¿cómo ha conseguido que le den ese papel?
Todo lleva su tiempo. La gente empezó a quererme en el momento en que me permitieron que fuese yo mismo. Los aficionados me aman porque soy un buen tipo.
¿Los tatuajes no son para parecer más malo?
Nunca lo habría pensado. Cada uno tiene una historia: el nombre de mi ex mujer en japonés, las banderas de Grecia y Filipinas, mis orígenes...
¿Cómo se logra ser el campeón del mundo en un deporte de representación?
Te encumbra la afición. Debes reunir algunas virtudes, saber hablar, competir, comportarte. No sólo es el físico.
¿Se sobrepasan los aficionados?
Si yo le contara... Sólo he tenido problemas con una mujer y con un hombre, que me persiguió por la autopista con una sirena de la policía, y me detuvo sólo para pedirme un autógrafo. Cartas de mujeres obsesionadas llegan cada día.
Con una mujer celosa, está muerto.
Estoy divorciado de mi primera mujer. La verdad es que con el ritmo de vida que llevo me resulta muy complicado tener relaciones de pareja.
¿Le compensa?
No me quejo de cómo me gano la vida.
¿Sabe el número de luchadores muertos por consumo de productos dopantes?
No mueren por consumir esteroides, por ejemplo, sino drogas convencionales. En mi empresa una firma externa nos hace controles constantes contra el dopaje. Este asunto no es chiste; es muy serio.
¿Quiere decir que usted solito se ha trabajado su cuerpo?
La altura me la encontré. Lo otro, años de gimnasio.
¿Hasta cuándo piensa durar en este negocio?
Tengo 39 años y dos más de contrato. Todo me marcha bien, aunque no creo que perdure hasta los 50 como otros. Llevo una vida muy ajetreada.
¿Qué echa de menos?
No ver a mis dos hijas. No tener una relación estable. Venir a Madrid y ver algo más que no sea el aeropuerto y periodistas.
Pero usted sabía a qué venía, ¿verdad?
A promocionar la gira de abril por Valencia, Torrevieja, Granada y La Coruña.
¿Si le pregunto su opinión de España?
Pues si soy sincero le diría que he estado dos veces, pero aún no conozco nada.
¿Cómo se ve usted a sí mismo?
Creo que represento bien la sangre que llevo: me parece que soy filipino por el volumen, y griego por el aspecto de alto y velludo.
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Por cierto ¿qué dieta sigue usted?
Aunque no me como a nadie, tampoco como siempre lo que yo quisiera. No tengo tiempo para llevar la alimentación ideal. Procuro evitar las grasas, y la comida rápida, lo menos posible, aunque alguna vez pique, claro.
