Europeo de balonmano | España 27 - Francia 28

Una frivolidad de Romero evitó una gran remontada

La Selección tuvos dos ataques seguidos para empatar

<b>DESOLACIÓN. </b>Rubén Garabaya se lleva las manos a la cabeza ante las oportunidades perdidas de gol que costaron el partido.
Enrique Ojeda
Actualizado a

Un pajarón en los primeros 10 minutos de la segunda parte y Francia nos metió un perdigonazo que pudo evitarse, pero ayer estaba claro que no podía ganar España. No era su día, porque en el momento culminante del partido, cuando la escalada era posible y los galos se caían a pedazos por la fatiga, Iker Romero recurrió a una frivolidad para tirar un penalti (25-27); lo falló con una rosca nauseabunda, de las que si son gol sales a hombros, pero falló. Y lo peor no fue el error, sino que impregnó al equipo de un desconsuelo evidente, y al jugador del Barcelona le entró un ataque de ansiedad y erró tres acciones más de manera consecutiva.

Pues bien, así y todo España robó el balón del empate. Pero ya había perdido la cabeza, y en veinte segundos acumuló un sinfín de errores, aunque en esa vorágine Juanín García salvó un mal pase de Rocas y de paso echó a Girault, y se desaprovechó el ataque con un mal entendimiento en el saque de banda. Total, derrota por un gol, nada humillante, pero sí muy dolorosa porque puede pasar factura para llegar a las semifinales, dado que la Selección depende de sí misma y de que Francia también gane lo que le resta.

La baja de Ortega.

La verdad es que se notó la ausencia de Mariano Ortega. No pudo jugar, lo que dejó al desnudo el lateral derecho, porque sin él no hay continuidad, ni se aprovecha a Rocas. Es como si España jugase coja, y la posible ventaja de medirnos a un rival con tres diestros de la primera línea quedó compensada. Con todo, un Alberto Entrerríos soberbio en la primera mitad colocó a España en ventaja, y sólo las exclusiones (dos) daban opción a una Francia de la que tiraba Narcisse.

El problema fue el inicio de la segunda parte. Una pobre defensa unida a un mal ataque. Es decir, se juntaron el hambre con las ganas de comer y todo se fue al garete. Francia se escapó y por momentos nos humillaba. Se fue recomponiendo el equipo, la primera línea sólo con diestros y llegó la remontada gracias a la superioridad física, a que Karabatic y Narcisse se atascaron y a que Hombrados empezó a parar y a parar.

Hasta el penalti de Romero, porque esta vez el genial vitoriano echó un borrón que ensució el desenlace, quizá por las ganas que tenía de comerse a los franceses, de su revancha de la final europea de Suiza donde acabó en parihuelas por la tralla que llevaba.

Romero: "Aposté por la habilidad"

"Fue un partido raro por todo lo que ocurrió, lo teníamos bien encarado, se nos puso imposible, debimos al menos empatar. No es el mejor momento de mi carrera, aunque no por el penalti fallado: había tirado dos a romper y en ese momento me parecía que tenía que hacerlo de habilidad. No jugué con más ansia de la habitual; en todo momento quise ayudar al equipo pero no tuvimos un gran día. En realidad, en el inicio de la segunda parte, cuando Francia nos metió goles fáciles, nos rompió".

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Pastor: "La clave fue la mala defensa"

"Hubo muchos partidos dentro de un mismo partido, aunque la clave estuvo en la defensa, en la mala defensa, del inicio de la segunda parte. Fallamos demasiado y Francia tomó una clara ventaja que le permitió jugar con más tranquilidad. Y, pese a todo, tuvimos la opción de empatar, y literalmente se nos escapó. Cuando quedaba minuto y medio parecía imposible, pero recuperamos, y recuperamos El empate nos hubiese valido a los dos. Narcisse, nosotros sabemos lo que va hacer, pero tiene tanta calidad que lo hace".

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