Tenis | Open de Australia

Federer, casi perfecto: abrió 7-0 y cerró 9-0

Hartfield: "No me imagino cómo es posible ganarle"

<b>NOS VEMOS. </b>Sir Federer saluda al pueblo: se verán durante 15 días.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Hubo dos primeros planos definitivos. Dos primeros planos tras dos primeros golpes a compás de Roger Federer, como sendos movimientos de la batuta de Herbert von Karajan. Uno, en el último juego del primer set, con el número uno al resto. Otro, en la recta final de la segunda manga, cuando Hartfield llegó a verse 3-3... y peleando en deuce un juego bajo el saque de Federer, de negro riguroso.

El primer golpe, de raqueta o batuta, fue un resto paralelo de derecha al ángulo más imposible, donde la red va más alta. Y el segundo, un revés paralelo, a bote pronto y abierto a la escuadra, tirando líneas imprevisibles e inimaginables. El resultado fue el mismo: punto demoledor para Federer y primer plano de Hartfield, desolado, demolido, meneando la cabeza con expresión inequívoca. La del que se pregunta: "¿Para qué seguir aquí, cuando no hay nada que hacer...?

Aplastamiento.

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Al final del partido o masacre (6-0, 6-3, 6-0, en 74 minutos), el asustado Hartfield confirmó lo visto y leído en los primeros planos: "Desde el principio pude ver que no tenía la menor opción... él lo hacía bien todo y yo tenía que jugar perfecto para hacerlo un poquito parejo. No puedo imaginar cómo es posible ganarle, si siempre juega así".

Federer abrió 7-0 y cerró 9-0, antes y después del 3-3 del segundo set. Hartfield se asustó, claro que sí, pero más que asustarse, ante este Federer hubieran dado ganas de sentarse y disfrutar. Claro es que siempre se necesita un rival...

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