Serbia es el último obstáculo español para llegar a Pekín
Tercera final en sólo seis meses
España disputa esta tarde (15:30 horas) su tercera final en seis meses de éxitos. Ganó la Liga Europea en Portugal, el Campeonato de Europa en Rusia, y ahora lucha por el pasaporte olímpico en Turquía. Del éxito se puede pasar a la gloria si supera a Serbia, medalla de bronce en el pasado Europeo y afincada en la superélite desde hace doce temporadas: ayer arrolló a Holanda por 3-0 (25-23, 27-25 y 25-21) para plantarse en la final en esa lucha a muerte por el único pasaporte para los Juegos de Pekín.
Lo avisó Moltó antes del torneo: "Si nos plantamos en las semifinales, a ver quién nos para". Porque lo realmente difícil era el inicio, en el grupo de Italia y de Polonia, los favoritos, y eliminados en la primera ronda contra pronóstico.
"Si jugamos a nuestro nivel podemos ganar a cualquiera. El título de la Liga Europea nos sirvió para creer en nuestras posibilidades y ahora tenemos más confianza", asegura el opuesto Guillermo Falasca, uno de los destacados ayer.
Por otra parte, la Selección se considera más arropada. Cuando ganó el título europeo en Moscú se sintió ignorada porque los representantes del CSD se quedaron en masa en Madrid por la final del baloncesto. Ni uno viajó a Rusia. Ahora, sin embargo, hay dos.
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Pero Serbia no es un rival fácil. Tiene todo lo que necesita un equipo: un experto colocador de gran calidad (Grbic); uno de los mejores opuestos mundiales (Miljkovic); y unos centrales poderosos, aunque ayer se lesionó Geric y serán los jóvenes quienes lleven el peso de controlar los remates.
La tradición no favorece a España, pero eso era cuando la Selección no jugaba finales.
