¡Tour a la vista!
Es de Pinto, es pintón y desde hoy un nuevo héroe en el imaginario español de los grandes campeones nacionales de siempre. Contador es el nuevo Perico Delgado y ayer nos hizo vibrar a todos. Como en los viejos tiempos


Contador de oro.
Alberto I de España, Rey de Pinto y el as que completa el póquer de madridistas ilustres para la causa del deporte patrio: Contador, Nadal, Fernando Alonso y Sergio García. Su gesta nos arrebató el último tesoro del verano español: la siesta. Mereció la pena con creces. El reloj iba pegándole bocados a costa de las pedaladas firmes y anglosajonas del australiano Evans y el norteamericano Leipheimer. Pero se nota que Contador nunca ha estado entre Pinto y Valdemoro, aunque mi amigo del restaurante Azucena, sito en este último pueblo madrileño, sí ha corrido con él varias medias maratones. "Es un chaval estupendo. En Valdemoro lo hemos celebrado como si fuese de aquí". Contador es un campeón de pueblo y para el pueblo. Él nos ha rescatado la ilusión que alimentó nuestra adolescencia gracias a las gestas de Perico Delgado. ¡Viva Segovia, viva Pinto!
Último minuto.
Es curioso. Desde que AS desveló ayer que nuestro virtual vencedor del Tour (¡prohibido tirarle hoy chinchetas desde las cunetas!) es madridista, decenas de amigos me invadieron mi castigado móvil con un SMS común: "Tranquilo, Tomás. Le sobrarán 20 o 30 segundos, porque esta Liga la hemos ganado en el último minuto y él no va a ser una excepción". Pues nada. Vacunados estábamos y por eso el sufrimiento se llevó con mejor cara. Eso sí, cuando a falta de 20 kilómetros la ventaja sobre el Cocodrilo Dundee era de 50 segundos a todos nos tembló la paletilla. Pero Contador conquistó la cima pirenaica de Plateau de Beille con un maillot blanco que le sienta como si lo llevara desde la cuna y por eso este cuento sólo podía tener un final feliz. Ha nacido el Águila de Pinto, cruzado con la sangre conquistadora de Barcarrota (Badajoz). Por eso Contador ya grita atisbando los Campos Elíseos: "¡Tour a la vista!".
El termómetro.
Algo hemos ganado con este Tour que ha vuelto a sacudir las conciencias de aquellos que eligen la trampa como camino más rápido para alcanzar sus objetivos. Contador es un maillot amarillo limpio y de él deben aprender los jóvenes que ahora están en la tesitura de elegir para triunfar la línea recta o la correcta. Que no es lo mismo. La gente ha recuperado la sonrisa gracias a este galgo del sur de Madrid. Telefoneé a cuatro colegas durante la contrarreloj, cada uno de su padre y de su madre, y todos estaban pegados al televisor viendo al nuevo ídolo. En la playa, dos de ellos, en Praga, el tercero, y en una casita pegada a un pequeño puerto en Na Macaret (Menorca), el cuarto. Todos se han vuelto contadoristas. No es para menos. El ciclismo está herido, pero no muerto
El número 23.
Así se llama la última película protagonizada por el paisano de Leipheimer, Jim Carrey. Y ese número es el que cuelga en el corazón de todos los madridistas para los restos tras la marcha de Beckham a las colinas de Beverly Hills. Pero, por encima de todo, el 23 será desde ahora el número favorito de Contador, porque esos fueron los segundos mágicos con los que aventajó a Evans para gritar: "Victoria". O sea, que Contador y Beckham tienen mucho en común
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Éxtasis.
Pero no olvido la imagen de TVE con la clasificación general con el paisaje de Angulema de fondo. De los diez primeros, seis banderitas de España: Contador, Sastre, Zubeldia, Valverde, Astarloza y Pereiro. Olé.