Atletismo | Fútbol Americano

El fútbol USA sondea a velocistas anabolizados

Chambers juega, pero Gatlin fue rechazado en Tampa

<b>GATLIN. </b>El campeón olímpico de 100 no brillará en el fútbol USA.
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

El fútbol americano pesca en aguas turbulentas: las que bajan contaminadas con velocistas que han terminado de esculpir sus músculos a base de anabolizantes, sustancias prohibidas en atletismo (aunque usadas) y ante las que se hace la vista gorda en el football. Son los casos del británico Dwain Chambers y del estadounidense Justin Gatlin. El inglés dio positivo con THG (laboratorios Balco), perdió su título europeo de los 100 metros y cumplió una sanción de dos años. El yanqui, oro olímpico en Atenas 2004, desbordó testosterona, fue sancionado a perpetuidad (era reincidente) y será desposeído de su récord (9.77, empatado con el jamaicano Asafa Powell) cuando termine el proceso legal. Dwain juega en el Hamburgo Sea Devil; Gatlin fracasó en los Bucaneros de Tampa.

Y es que el fútbol USA se nutre para el puesto de receptor de hombres veloces y potentes, capaces de correr como diablos con el melón en la mano para hacer un touchdown. Los velocistas suelen tener un amor por el fútbol americano que, muy a menudo, es una pasión no correspondida. Se da en edad juvenil, cuando los chicos rápidos están en el college, y se repite en plena madurez, cuando se acaba su vida en el atletismo.

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Quieren volver entonces a sus amores de pubertad, pero en la mayoría de los casos esta especie de viaje de retorno tampoco llega a buen puerto, porque no es lo mismo correr libre de impedimentos por una pista, que con un balón bajo el brazo, sorteando un bosque de aguerridos defensas de dos metros de talla, más de 100 kilos de peso y velocidad formidable. Aunque hay excepciones históricas.

Ni a Chambers ni a Gatlin se les conocen éxitos en edades juveniles en el fútbol americano, al contrario que a Xavier Carter, líder de 2006 en 200 con 19.63, un registro que sólo Michael Johnson y Tyson Gay han superado en la historia. O que John Capel, campeón mundial en 2003, dos años después de ser elegido en el draft por los Bears, en los que no prosperó. O Leonard Scott, oro mundialista de los 60 indoor en 2006, que en 2003 jugó, y fracasó, en los Pittsburgh Steelers. Cuando volvió al atletismo perdió nueve kilos. ¿Escasez de anabolizantes?

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