El día grande de Feliciano ante el ídolo local Henman
"En el quinto di todo lo que tenía"


Al comienzo del quinto set ante Tim Henman, con la Centre Court rugiendo, nadie hubiese dado un penique por Feliciano López: Henman había resucitado desde el abismo de dos sets a cero que había impuesto Feliciano, sin perder un solo servicio, y la Pista Central vibraba: Satisfaction a tope, como ante Mick Jagger y las Satánicas Majestades que el mundo y el demonio conocen como The Rolling Stones
Entonces, entre cuarto y quinto sets, y en presencia de "fans" tan enrollados como el Príncipe Michael de Kent, Feliciano López hizo lo impensable: mantuvo la cabeza fría. Se fue al vestuario, a mojarse la delicada cabellera. Y rompió el ritmo y el momento de la Centre Court y de Tim Jagger Henman. Contó Feliciano: "Me mojé la cabeza con agua, a ver si era agua bendita . Y pensé: 'Feliciano, ahora tienes que dar todo lo que tengas en el quinto set".
En el camino de regreso a la Central, Feliciano pudo leer el friso con los versos del If de Kipling que vigilan la puerta de entrada al templo del tenis mundial: "Si te encuentras con el Triunfo y el Desastre, trata a esos dos impostores exactamente igual". En una exhibición de saques cortados y planos y de restos de revés, moldeados por su entrenador Albert Costa, Feliciano había sometido a Henman en los dos primeros sets: 7-6, 7-6. Pero un agujero cósmico de concentración engulló el saque de Feliciano en los sets tercero y cuarto: 6-3 y 6-2 para el ídolo de Wimbledon, el británico Henman, con cuatro rupturas de ese servicio que parecía venir de otro planeta.
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"Cabeza, cabeza", pedía Albert Costa a Feliciano desde el palco de entrenadores. Feliciano se mojó la cabeza, pasó bajo la inscripción de Kipling y regresó adonde le esperaban el Triunfo o el Desastre. La metralla de su saque ("si lo mete plano y bajo a la izquierda, simplemente es imposible de devolver", señala el gran John McEnroe) contra el hechizo de Jagger Henman y la Centre Court.
Reveses paralelos. Quinto set, 6-1 en 34 minutos. Total: tres horas y 17 minutos. Bye-bye Tim Henman. Triunfo de Feliciano, que hoy repite ante Tonga. Estuvo tan cerca el Desastre