Ciclismo | Dauphiné Liberé (6ª etapa)

Moreau derrumba el imperio de los kazajos

El francés arrebató el maillot amarillo a Kashechkin

<b>SUS MAJESTADES LOS ALPES. </b>El pelotón del Dauphiné Liberé surcó ayer los imponentes Alpes.
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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Christophe Moreau contra el imperio kazajo del Astaná. Ese podría ser el titular para resumir no sólo la etapa alpina de ayer, sino la tónica general de este Dauphiné Liberé 2007. Moreau, que ya había ganado dos etapas (Saint Etienne y Mont Ventoux) y había sido un día líder, puso freno a la apisonadora celeste y arrebató la primera plaza de la general a Andrei Kashechkin, que pasa a ser tercero, a falta de una etapa. El puerto de La Forclaz, a 19 km de la meta de Annecy, será hoy el último escollo para este francés de 36 años. A la vejez, viruelas.

Los grandes imperios no se derrumban con facilidad. Por eso, mientras Kashechkin y Alexandre Vinokourov se despatarraban por detrás, su compatriota Maxim Iglinskiy ganaba la etapa rematando una fuga de once corredores, entre los que se metieron tres españoles: Egoi Martínez, Astarloza y Zandio. El Astaná ya suma tres victorias (Vinokourov ganó la crono en Anneyron y Colom, en Digne les Bains), pero el premio gordo se le escapó ayer en el Telegraphe, el último puerto de un trazado alpino que incluyó la Croix de Fer y el Mollard.

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Moreau atacó a 9 km de la meta en el Telegraphe, el hermano siamés del Galibier, que ayer no se subió. Vinokourov ya se había quedado por entonces y Kashechkin, que ya pasó apuros en el Mollard, tuvo que rendirse a la evidencia. Sólo Cadel Evans, que ahora es segundo de la general, y Leonardo Piepoli resistieron al francés.

El equipo kazajo pagó esfuerzos anteriores. La fuga de once, la misma que coronó a Iglinskiy, llegó a poner líder virtual a un vasco del Euskaltel: Astarloza. El Astaná tuvo que trabajar para defender el maillot amarillo. Y sufrió las consecuencias. El imperio cayó de grandeza.

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