Tenis | Roland Garros

Nadal y Federer, ante el peligro y la historia

Rafa acecha los tres títulos seguidos de Borg y el suizo el Grand Slam

<b>TODAS LAS MIRADAS SOBRE ELLOS. </b>Rafa Nadal y Roger Federer inundarán hoy de emociones la pista Philippe Chatrier en una rivalidad que está haciendo época.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Un joven y bronceado tenista de Manacor, al que entrena su tío, derrumba barreras y supera todos los récords. Con esa ayuda de su tío, Tío Toni, más una determinación y un físico escalofriantes, el joven tenista-guerrero, bronceado y zurdo, se ve envuelto en un combate en la cima del mundo, a todo o nada, con Roger Federer, ese suizo al que muchos señalan como el mejor jugador de todos los tiempos. Por un impulso irresistible, se tiende a unir el nombre del joven guerrero con el de la leyenda de hielo: Björn Borg. Pero nuestro héroe bronceado de Manacor se llama Rafael Nadal Parera. Y protagoniza historias tan emocionantes como Winnetou, el mito apache de Karl May al que ayudaba Old Shatterhand, su hermano de sangre.

Cualquiera diría que hoy, en la final de Roland Garros y en la grandiosa pista Philippe Chatrier, repleta de franceses levantiscos que apoyarán a Federer, el número uno, este Rafael Nadal, 21 años recién cumplidos, se halla en la boca del lobo. No es así: una pista de tenis de tierra batida es para Rafael Nadal lo que eran las praderas para Winnetou. Ahí, en la Chatrier, en Montecarlo o en Roma, el joven guerrero sabe interpretar la última huella del rastro de un caballo. Ante Nadal, el que está en la boca del lobo es el casaca azul Federer. Así ha sido hasta hoy mismo, aquí en la tierra de Roland Garros.

Nadal y Federer se entrenaron ayer con sparrings muy jóvenes. Nadal, con el colombiano Alejandro González. Federer, mentalidad teutónica, con un zurdo, el brasileño Henrique Cunha. Con desparpajo, y sobre la tierra de la Pista Cinco, Nadal se enfrentó a las preguntas incisivas de Mats Wilander. "Haré cosas distintas, será un partido distinto", anticipó Nadal.

Psicología.

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Hay perfume de iniciativa psicológica en lo que dice y hace el desenvuelto Nadal: como cuando el ancestral José Urtain dijo antes de tumbar a Peter Weiland, en aquel tumultuoso combate de 1970: "Todos los golpes que daré hoy serán nuevos; los de los otros combates ya no valen". "Irrintzi", escribió Fernando Vadillo. "Va, Rafel", anima Tío Toni.

Y los golpes que crucen hoy el tomahawk de Nadal y el Rolex de Federer serán en busca del peligro y en busca de la historia. Su rumbo conduce a la colisión: si Nadal gana, la credibilidad de Federer y su asalto al Grand Slam valdrán menos que una cabellera en manos de un piel roja. Si el ardiente chico de Manacor triunfa, podrá rimar con Borg: porque entonces, Rafa llevará tres títulos seguidos en París, lo que nadie ha hecho desde el Vikingo de Hielo, entre 1978 y 1981. Si Federer gana, irá directo para sellar lo imposible desde Rod Laver, en los últimos años 60: el Grand Slam, el Vellocino de Oro del tenis. Son los mejores y los más brillantes raqueta en mano. Al sol del Bosque de Bolonia, uno de ellos tendrá que dejar expirar su gran momento de gloria. Que se llegue al quinto set, para disfrutarlo... y que gane Rafa Nadal, nuestro guerrero.

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