Tenis | Roland Garros

Nadal, en octavos ante el resucitado Hewitt

Rafa Nadal toleró seis juegos a Montañés, que no aprovechó ninguna de sus nueve bolas de break. Mañana se enfrenta a Lleyton Hewitt, "uno de los jugadores más peligrosos del mundo", al que aconsejó en Hamburgo sobre algunos movimientos en tierra batida.

<b>CELEBRACIÓN. </b>Rafa Nadal derrotó a Montañés y hoy cumple 21 años.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Nadal contra Hewitt en octavos de Roland Garros, mañana, no es lo mismo que Lendl contra McEnroe. Es más como Nadal contra Nadal, en versión cobriza, o como Hewitt contra Hewitt, en versión amarillo pollito. Los tiempos han cambiado. Lendl, padre de hijas que juegan al golf, dice hoy: "McEnroe y yo jamás seremos amigos. Si me lo cruzo en el US Open, le digo 'buenos días', y eso es todo". Para que vean: en Hamburgo, Nadal compartió pista y entrenamientos con Hewitt, al que aconsejó sobre los movimientos en tierra. El entrenador aficionado que habita en Nadal pudo castigar severamente al Nadal jugador: porque Hewitt estuvo cerca de alejarle de esa final contra Federer en Hamburgo.

Pero, retomando el hilo, importa que, dentro de una rivalidad de dos feroces guerreros, el aborigen más rubio de Australia y el último mohicano de Manacor, las cosas no llegan al extremo de dureza que las ponen Lendl, McEnroe y Connors. Han pasado 23 años desde aquellos combates de caníbales que convertían la arena de Roland Garros en el Circo Máximo. Sigue habiendo guerreros, pero al menos se hablan, se saludan, comparten pistas de entrenamiento... ¿Ciudadanos educados, Nadal y Hewitt? Pues, comparados con aquellos tiranos de leyenda, Nadal es un chico modélico que hoy cumple 21 años y Hewitt, un buen padre de familia.

Noticias relacionadas

Y un detalle más de la sofisticada hermandad que va con estos tiempos: Hewitt estuvo en Las Vegas dejándose aconsejar por Agassi, hombre de principios cristianos, otro buen padre de familia. Eso, pese a los ocho duelos cara a cara que mantuvieron: alguna vez ni siquiera acabó el partido, entre argumentos y retiradas. Pero, de Las Vegas, Hewitt se trajo consejos de Agassi sobre la resurrección y longevidad deportiva, y, además, fichó a Gil Reyes, el preparador chicano que se ocupó de boxeadores y de prolongar la carrera de Agassi.

Hewitt se presenta mañana ante Nadal, su sombra cobriza. O Nadal, ante Hewitt, su sombra amarillo pollito vestida ahora "a lo Bart Simpson" y a tope de munición. En dos horas y 21 minutos, Nadal toleró a Albert Montañés... seis juegos: 6-1, 6-3, 6-2. Fue extrañísimo. Hubo un juego de 21 minutos, el sexto del primer set, con Montañés al servicio. Al fin, Montañés no aprovechó ni una de sus nueve bolas de break y Nadal selló seis rupturas sobre 19 posibles. El primer set fue 6-1 para Nadal: pero duró 58 minutos. Y, entre pititos rencorosos de la Chatrier, Montañés se lió la manta a la cabeza. Lo poco que ganaba era por la vía rápida: "Pasar bolas ante Rafa, es engordar para morir", razonaría Montañés. El buen ciudadano Hewitt aceptó un 1-6 a Nieminen, pero después se puso a jugar como le han enseñado Agassi y Nadal, en resurrección permanente, y asfixió a Nieminen. Sí que son buenos ciudadanos, Nadal y Hewitt. Pero "a battle is on", una batalla está aquí. No lo digo yo, lo ha dicho Hewitt. Esto promete.

Te recomendamos en Polideportivo