Simoni avisa antes de las Tres Cimas de Lavaredo
'Gibo' recortó 50 segundos en vísperas del mítico puerto


No hay etapas de transición si los ciclistas no quieren. Y menos cuando el recorrido se aliña con dos puertos intermedios y con un repechón empedrado a dos kilómetros de la meta. Gilberto Simoni no estaba ayer por la labor de dar tregua en la jornada situada entre la cronoescalada de Oropa (viernes) y la llegada al mítico puerto Tres Cimas de Lavaredo (hoy). Ni tampoco los astanás Eddy Mazzoleni y Paolo Savoldelli. Ni Stefano Garzelli, vencedor final en Bérgamo.
Simoni, dos veces ganador del Giro en 2003 y 2001, fue quien sacó más tajada, porque recortó 50 segundos al líder, Danilo di Luca, y remontó tres puestos en la general, del octavo al quinto. Gibo mandó por delante a un peón de lujo, Iban Mayo, en la fuga que se formó en el puerto de San Marco. El vasco pararía después para esperar a un grupo donde estaba su jefe de filas, además de Savoldelli, Mazzoleni y Garzelli.
En la ascensión a La Trinita Dossena, el grupo delantero estaba formado por siete ciclistas. Detrás, la alarma ya había sonado en el Liquigas de Di Luca, que tuvo que trabajar a destajo para reducir la ofensiva de sus rivales. ¿Quién dijo transición?
Simoni arrancó en la subida a la Ciudadela de Bérgamo, que coronó con 50 segundos de ventaja sobre el grupo de la maglia rosa. Garzelli aguantó el tirón a cierta distancia, arriesgó en la bajada final de dos kilómetros y arrebató la etapa a Gibo a 25 metros de la meta.
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Tras los pasos de Merckx y Fuente
La primera llegada al mítico puerto de hoy, las Tres Cimas de Lavaredo, fue ganada en 1967 por Felice Gimondi, pero anulada por los empujones recibidos por los ciclistas. Luego se ha subido cuatro veces más: Eddy Merckx venció en 1968 (ese año ganó el primero de sus cinco Giros); José Manuel Tarangu Fuente, en 1974 (se anotó cinco etapas); Beat Breu, en 1981, y Lucho Herrera, en 1989.