Ciclismo | Giro de Italia

El Terminillo examinará hoy otra vez a los líderes

La cima está lejos, pero hay terreno para emboscadas

El sprint de la etapa de ayer
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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Hoy no habrá llegada en alto, pero la gran montaña vuelve al Giro sólo dos días después de la victoria de la actual maglia rosa, Danilo di Luca, en la cima de Montevergine. Vuelve, además, con un puerto mítico: el Terminillo, conocido también como el Monte de Roma, porque es la estación de esquí más visitada por los habitantes de la capital italiana.

El Terminillo se coronará lejos de la meta de Spoleto (a 83 km). El dato no invita a hazañas, excepto si uno observa el resto del trazado. Después del monte romano, el terreno sigue ondulado, con otros dos puertos de segunda y tercera categorías. Ideal para emboscadas. Quizá los líderes se dediquen al marcaje, pero la etapa puede dar la oportunidad a otros valientes más liberados y a segundos espadas. Las escapadas bidón merodean por el pelotón.

En cualquier caso, los 21 kilómetros del Terminillo rezumarán historia en todas sus rampas. Gino Bartali, el Monje Volador, ganó allí la cronoescalada en 1937 y acabó adjudicándose el Giro. Un año antes había vencido Giusseppe Olmo, pero la carrera también acabó siendo para el gran Gino. En las dos ediciones siguientes, Giovanni Valetti ganó tanto la etapa como la carrera.

En los tiempos modernos, el Terminillo reapareció con otras cuatro llegadas: Bagot se impuso en 1987; Lucho Herrera, en 1992 (el año del segundo Giro de Indurain); Tonkov, en 1997, y Garzelli, en 2003.

Forster venció al sprint y Joan Horrach se retiró

La quinta etapa del Giro de Italia deparó ayer el tercer sprint de la carrera y un nuevo ganador: el alemán Robert Forster, que ya venció el año pasado en Milán y en una etapa de la Vuelta a España. El sprinter del Gerolsteiner se impuso a Thor Hushovd y a Alessandro Petacchi, quien se vio obstaculizado por el argentino Ariel Richeze, a quien recriminó su maniobra irregular en la meta. Paolo Bettini, magullado por su caída del día anterior, no pudo pujar por el triunfo. El mismo accidente ha obligado a la retirada a Joan Horrach, vencedor de una etapa en 2006.

Furlan subió el puerto al 101% de su tope de pulsaciones

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La realización de la RAI aporta unos originales gráficos, que ofrecen tres datos de los pulsómetros de ciertos ciclistas: velocidad, pulsaciones por minuto y un tanto por ciento que revela el esfuerzo del corredor. El porcentaje se obtiene de una ecuación entre las pulsaciones actuales y el tope cardíaco de ese ciclista.

Esos gráficos revelaron ayer un dato curioso: el velocista Angelo Furlan subió el puerto de Le Macere al 101% de su tope (182 pulsaciones y 32 km/h). Paralelamente, Lorenzo Bernucci ascendía al 86% (177 pulsaciones y 29 km/h).

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