Basso admite su culpa en la Operación Puerto
Ivan Basso tuvo ayer una reunión improvisada y secreta en Roma con Ettore Torri, fiscal del Comité Olímpico Italiano (CONI), a quien confesó su implicación en la Operación Puerto y ofreció su colaboración en la investigación, a cambio de reducir su sanción de dos años a uno.


Ivan Basso es el primer ciclista que confiesa su implicación en la Operación Puerto. Lo hizo ayer en una reunión improvisada y secreta con Ettore Torri, fiscal del Comité Olímpico Italiano (CONI). El ganador del Giro de 1996 admitió su culpabilidad y se comprometió a colaborar con la justicia en el esclarecimiento de la trama de dopaje a cambio de una reducción de su sanción, como ya anticipó El País en su edición del pasado sábado.
El abogado de Basso, Massimo Martelli, pactó una cita con Torri, que se produjo en un lugar secreto del Foro Itálico de Roma, donde ayer comenzó el Masters Series de tenis. Al término de la reunión, que duró cuatro horas, el CONI difundió el siguiente comunicado: "La Fiscalía Antidopaje ha vuelto a escuchar, presentado de forma espontánea, al deportista Ivan Basso, quien ha admitido ampliamente su responsabilidad en la Operación Puerto y ha ofrecido su máxima colaboración para aclarar los hechos en los que está implicado".
AMA frente a UCI.
No ha trascendido hasta dónde llegará la colaboración de Basso, ni tampoco la sanción deportiva pactada. La Gazzetta dello Sport informaba ayer en su página web de una reducción de la pena de dos años a uno, lo que le permitiría correr la próxima temporada tanto el Giro como el Tour. Ivan se beneficiaría de una norma de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que prevé suavizar los castigos a los arrepentidos que colaboren. Sin embargo, el presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI), Pat McQuaid, puso suspense sobre la posible medida: "El reglamento hay que respetarlo. La UCI no contempla el descuento de las penas, como sí lo prevé el AMA".
El CONI reabrió recientemente el caso de Basso, que había archivo el pasado septiembre, tras recibir nuevas y contundentes pruebas de España que implicaban al ciclista, entre ellas varias bolsas de sangre refrendadas como Birillo (personaje italiano de dibujos animados y nombre del perro de Basso) o con el número dos (el uno es Jan Ullrich, cuyo ADN, cotejado por la justicia alemana, corresponde a la sangre congelada que se incautó en el laboratorio de Eufemiano Fuentes).
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La justicia italiana tuvo en diciembre una comisión rogatoria con el juez español que instruía (y ha sobreseído) la Operación Puerto, Antonio Serrano, quien accedió a enviar a Roma las pruebas, que fueron llevadas en marzo por agentes de la Guardia Civil. El CONI reabrió el caso y citó a Basso y a Michele Scarponi el pasado 2 de mayo. Seguramente este otro ciclista, a quien también defiende Martelli, seguirá el ejemplo de Ivan. Y es más que previsible que ahora se produzca un efecto dominó con otros corredores, incluso en España.
Tampoco se descarta que las confesiones de Basso permitan abrir otras vías de investigación que conduzcan a otro gurú, Luigi Cecchini, que colaboraba con Fuentes. El CONI ha citado este jueves a Alessandro Kalc, técnico de Trieste que recibió un fax del médico canario donde se explicaban las dosis que debía recibir el ciclista Il Due (o sea, Basso).