La Intrahistoria: Lissavetzky en un ascensor

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Una avería en un ascensor del Palma Arena colmó la paciencia de Jaime Lissavetzky. El secretario de Estado para el Deporte se quedó encerrado el jueves unos veinte minutos, cuando se disponía a acceder al recinto para asistir a la inauguración de los Mundiales. Pero lo que en principio debía haber sido una anécdota ha acabado en un conflicto con el Govern balear. Lissavetzky intentó contactar por teléfono con el delegado del Gobierno en Mallorca, Ramón Macías, pero le resultó imposible. Como remate, un guardia jurado demoró la entrada del mecánico que tenía que reparar el ascensor por carecer de acreditación.
El secretario de Estado salió tan malhumorado del entuerto, que decidió irse al aeropuerto y no quedarse a los actos. En el fondo del asunto hay otro hecho: a Lissavetzky no le iban a permitir hablar en la inauguración, pese a que el CSD ha financiado el 33% de la construcción del Palma Arena.