Dulce derrota del Valladolid en Alemania
Deberá superar dos goles en casa para ir a la final

Para un debutante en la Champions sufrir su primera derrota en la competición en un partido de semifinales tiene que considerarse todo un éxito, porque el Valladolid era, hasta ayer, el único equipo de la competición que estaba invicto esta temporada. Y, más aún, con ser dolorosa no parece una derrota decisiva porque a los de Pastor les queda el partido de vuelta en casa para intentar remontar, y dos goles, en el balonmano, no son nada. El Barcelona, contra este equipo danés (siete jugadores tienen esa nacionalidad) con patente alemana (tercero en la Bundesliga) perdió por 10 goles en la ida.
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El Valladolid volvió a jugar a la europea, con ese sistema de control de juego que ya es marca de la casa. Todo pasa por las manos de Chema Rodríguez, capaz de lo peor (pérdidas de balón, regalos de gol) y de lo mejor (asistencias imposibles y tantos en momentos cruciales). Y aunque el equipo pasó por momentos de apuro en la segunda mitad, fue capaz de remontar cuatro goles (1-5), e incluso de rebajar la distancia final en inferioridad, con un gol de Muratovic que anima a pensar que la eliminatoria no está vista para sentencia.
Cuando Boldsen y el polaco Lijewski fueron controlados, el Valladolid no pasó apuros. Ahora ya sabe cómo tiene que jugar en el Pisuerga.
