Una gran nevada recibe a los saltadores en Innsbruck
Schlierenzauer, de 16 años, se estrena en su casa


Un día después de la traumática suspensión de los saltos de Garmisch-Partenkirchen, una gran nevada cayó sobre la estación alemana. Caprichos del cambio climático. A 60 kilómetros, en la vecina Austria, la nieve también rebosa en Innsbruck, donde hoy se celebra la tercera prueba del Torneo Cuatro Trampolines.
La expectación es enorme en Austria para recibir a su nuevo ídolo, Gregor Schlierenzauer, un fenómeno de 16 años natural precisamente de Innsbruck, que competirá por primera vez contra la élite en casa, a la que llega con el doble cartel de líder del Cuatro Trampolines y de la Copa del Mundo. Casi nada.
Schlierenzauer, campeón del mundo júnior la pasada campaña, ha sorprendido esta temporada con tres victorias en la Copa del Mundo... Y con una en el Gran Premio de Verano, porque también existe un circuito de saltos de secano, en el que los competidores aterrizan sobre césped. Si el cambio climático continúa acechando a la nieve, quizá ahí esté el futuro.
Morgenstern.
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El adolescente tirolés será el centro de atención, aunque los especialistas no le señalan como el principal favorito, después de que ayer ocupara la décima plaza en las pruebas de calificación. Su compatriota Thomas Morgenstern, de 19 años, otro ídolo de la tierra, doble campeón olímpico en Turín 2004, parece mejor colocado para el triunfo tras hacer el tercer mejor salto.
El público austriaco vibrará hoy con Morgenstern y Schlierenzauer en su mítico trampolín de Bergisel, considerado el tercero más importante del mundo. El primer salto lo acogió en 1927 y alcanzó la distancia de 47,5 metros. El récord lo tiene ahora el polaco Adam Malysz en 136 desde 2004. Los tiempos cambian. De hecho, aquel primitivo trampolín ha sido remodelado en cinco ocasiones. La última versión se inauguró en septiembre de 2002 por la eminente arquitecta iraquí de 56 años Zaha Hadid, primera mujer que recibió el Premio Pritzker.