Ademar no pudo romper su maleficio
Sigue sin ganar un título en casa

La tradición dice que el Ademar no puede ganar nada que organice, y por mucho que insista, no hay manera. Esta vez tampoco, ni por sus Bodas de Oro. Tendrá que perseverar, insistir con más acontecimientos y esperar a que en el día señalado no le fallen sus figuras. Frente al Portland no apareció Stranovsky, su joya, el extremo goleador, que no aportó ni un tanto. Por ahí se le hizo imposible superar a los navarros, tan aguerrido o más que el Ademar, pero con más tablas y más talento.
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Fue una batalla intensa que ganó el conjunto con más calidad. El Portland sacó provecho a sus superioridades, mientras que al Ademar se complicó jugando contra cinco. Ese detalle decidió el encuentro. Además, Saric no mantuvo el porcentaje de acierto tras el descanso. Raúl Entrerríos no quiso ser menos que su hermano mayor, el del Ciudad Real, pero sus goles se quedaron sin recompensa al no tener compañía.
El triunfo del Portland fue justo; la derrota del Ademar, honrosa. Al final, los leoneses vivieron de Garralda, de sus goles y de su experiencia. Para Mateo la derrota fue dura; él tenía ganas de acabar con el maleficio del Ademar ante sus paisanos y que capitaneaba hasta hace bien poco.
