"Podemos jugarnos el oro olímpico en Pekín"
Javier Gómez Noya, gallego de 23 años, ganó recientemente la Copa del Mundo de triatlón en Cancún. Otro gallego, Iván Raña, de 27, se impuso en 2002 en el Mundial en esa misma ciudad mexicana. Los 'Supermanes' españoles tienen vidas paralelas. AS juntó a ambos para dialogar.


¿Empezamos por definir al contrario? ¿Qué opina Javier de Iván y viceversa?
Noya: Iván siempre ha sido un referente para los que hemos venido detrás. Es muy completo. Resulta difícil sacarle defectos. Es muy buen ciclista y mejor de lo que piensa tanto corriendo como nadando. Pero, por encima de todo, destacaría que es muy inteligente.
Raña: Javier tiene los deportes muy igualados. Al principio destacaba de nadador, pero ahora sobre todo corriendo. Luego en bici va bien, principalmente si pica para arriba.
En un duelo, ¿dónde estaría la debilidad del contrario?
R.: No lo voy contar. Je, je... Yo tendría que estar muy fuerte. Haría una natación muy rápida, una bici reservona o agresiva, ya vería, y si llego con él a la carrera, sería igualada siempre que yo estuviera fino.
N.: Sería una carrera igualada, como se vio en la Copa del Mundo en Madrid. A mí me gusta ir escondido en la bici y luego correr rápido, pero esto también le puede ir bien a Iván. La diferencia entre ambos puede estar en pequeños detalles.
¿Qué os evoca Cancún?
R.: Allí gané una Copa del Mundo en 1999 y me vi por fin metido en el circo del triatlón profesional. Estaba soñando llegar a ese nivel. Luego volví en 2002 y me proclamé campeón mundial. ¡Uf! El último kilómetro fue el más duro de mi vida. Es bonito competir en Cancún: los mexicanos nos animan como si estuviéramos en casa.
N.: Sí, el público quiere mucho a los españoles. Yo sólo he competido una vez, este año, y gané la carrera y la Copa del Mundo. El recuerdo es imborrable. Cancún es talismán para los españoles. Por ejemplo, Pilar Hidalgo fue allí campeona del mundo Sub-23.
Pilar, otra gallega. ¿Cuál es el secreto para que los triatletas buenos salgan de Galicia?
R.: ¿Por qué va a ser? Por la comida. Je, je Ha sido casualidad, porque en mi pueblo (Ordes) no había nadie que hiciera triatlón. Se lo oí un día a mi padre a los 11 años, cayó una revista en mis manos y...
N.: A mí me lo comentaron unos amigos. Yo competía en natación a nivel nacional, cuando me hablaron de un triatlón en Asturias. Como también me gustaba correr y la bici, pues me animé y hasta hoy.
¿El recuerdo más amargo?
N.: La inhabilitación por el asunto del corazón. Cuando una carrera no te sale bien te fastidia, pero sabes que estás trabajando bien y sigues disfrutando. Pero cuando la cosa viene por algo ajeno a uno mismo te genera mucha impotencia.
R.: Yo, quizá Atenas. Dolió, pero te acostumbras. Hay momentos duros por lesiones, caídas... Pero allí fue la cabeza. Resultó más decepción porque se esperaba mucho, pero he aprendido a que no debo dejarme llevar. De niño quería ser campeón del mundo y lo he logrado.
¿Un triatleta valora más un Mundial, pero socialmente se le pide un oro olímpico?
R.: Socialmente, los Juegos mueven mucho en España, pero el Mundial tiene más nivel, más gente buena...
N.: Los Juegos son muy importantes, pero más por la importancia que le da la gente que por nosotros. Y, puestos a elegir, te quedas con la cita olímpica porque tiene más repercusión, aunque luego la satisfacción personal sea igual.
Un supuesto: ambos os jugáis el oro en Pekín 2008.
R.: Si sale una carrera como en la última Copa del Mundo de Madrid, ¿por qué no?
N.: Sí. La posibilidad de quedarnos los dos solos es muy difícil, pero ya se dio en Madrid.
Si llegáis los dos, ¿entraríais de la mano o iríais a saco?
R.: A saco, a saco...
N.: De la mano, nada... Je, je. Qué bonito sería soñar con eso, pero debemos ser realistas.
Acabemos con espíritu navideño. ¿Un deseo para 2007?
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N.: Sería egoísta pensar en resultados con tantas guerras. Que mejore el mundo...
R.: Y que se cuide el medio ambiente, por favor.