El ciclismo se rearma en la lucha contra el dopaje
La Operación Puerto ha provocado nuevas medidas


Los Mundiales de Salzburgo, celebrados la pasada semana, acogieron una carrera paralela en las salas de reuniones: la lucha contra el dopaje. La Operación Puerto ha obligado a rearmarse al deporte más castigado por la trampa. La nuevas medidas van desde solicitar estudios de ADN hasta el pago de indemnizaciones por parte de ciclistas que den positivo.
Los equipos del ProTour han decidido autorregularse y han acordado una autosuspensión. Dos positivos en 12 meses supondrán una inhabilitación de ocho días (salvo si coincide con una gran vuelta). Tres positivos en 24 meses se pagarán con cuatro meses de sanción (incluidas las grandes).
Los pro teams también han solicitado hacer estudios de ADN a los ciclistas para tener su huella genética, limitar las infiltraciones de corticoides a dos por año, aumentar los controles por sorpresa Y han pedido un cambio reglamentario para que el médico, el director y el mánager del equipo respondan ante la UCI junto al ciclista cuando haya un positivo.
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Al margen de los equipos, el Consejo ProTour de la UCI ha añadido sus propias medidas. Por un lado, las organizaciones, los patrocinadores y los equipos pedirán indemnizaciones por daños de imagen a los ciclistas que se les detecte un positivo. Por otro, los corredores se someterán a unos estudios fisiológicos que determinen cuál es su límite físico, para calibrar la veracidad de hazañas como la de Landis en Morzine en el pasado Tour.
La sombra de la Operación Puerto es alargada. Pat McQuaid, presidente de la UCI, ha aconsejado a las federaciones implicadas que no solucionen los expedientes disciplinarios hasta que se cierre el proceso judicial. La Federación Española, sin embargo, no parece estar por la labor. Hay muchos ciclistas parados que esperan una rápida solución y el CSD aprieta pidiendo celeridad.