Llegó su hora
Valverde defiende su liderato en el regreso de la gran montaña

La foto es descomunal, convendrán. Fue tomada en el poblado vaquero de Tabernas, Almería, la cuna del spaghetti western y donde se han rodado filmes tan desiguales como La muerte tenía un precio o Condemor. El lugar, que 45 años después todavía sirve de escenario para películas (800 balas o El Coyote), es un reclamo para turistas y ciclistas en día de asueto. Hasta allí se acercó ayer el equipo del líder, tal vez para ponerse en situación. Lo que espera tendrá cierto parecido. Una estrella de sheriff, un orden que mantener y el inminente ataque de los indios navajos que en este caso son indios kazajos. Esta tarde se les verán las plumas.
Valverde es consciente de la que se avecina como lo era Gary Cooper en Solo ante el peligro; cada vez que miraba el reloj se le subía un congojo. En este caso la soledad no debería ser problema, ni el miedo. El líder es valiente y contará con Arroyo, Karpets y Joaquín Rodríguez para los últimos kilómetros. Antes, el equipo en pleno le conducirá hasta la subida decisiva, esta tarde, Calar Alto. En esa cima ganó Roberto Heras en 2004, en una etapa con idéntico recorrido. Valverde perdió entonces 1:27. Y la Vuelta.
En la estrategia de los Baleares todo es susceptible de cálculo a excepción del ataque del gran jefe Vinokourov. Su agresividad le convierte en un enemigo absolutamente imprevisible y deliciosamente irreflexivo. Lo demostró en el Tour de 2005, cuando desesperó a Armstrong con arrancadas imposibles que muchas veces no iban a ningún lado. Claro, que eso lo sabes después.
Kashechkin es la otra baza del equipo. Últimamente anda entre sombras, pero no hay que olvidar que sólo 48 segundos lo separan del liderato. Un suspiro, más si tenemos en cuenta las bonificaciones, un tesoro que podría decidir la carrera y eso tampoco nos parece muy justo. Es bueno que sirvan de estímulo, pero es malo que valgan para desempatar las fuerzas.
Relevante.
En esta película ignoro quién es el bueno, el feo y el malo, pero Carlos Sastre es uno de ellos. Uno de los protagonistas, quiero decir. Es el más experto en estos trances, el más curtido y, hasta que nadie demuestre lo contrario, el mejor escalador de los favoritos. Después de correr Giro y Tour está cansado, pero está.
Noticias relacionadas
Y hay mucho desierto por delante. Hoy será Calar Alto. Mañana, camino de Granada, el alto de Monachil, a 20 km de la meta. El jueves, la durísima subida a La Pandera. Todo ello concentrado en la tercera semana, que culminará con la crono de Rivas (27,5 km).
Los ciclistas se ejercitaron ayer con un ligero entrenamiento de dos horas que hubieran fulminado a cualquier burgués. Luego el líder buscó inspiración en el oeste. No es mal sitio. Impide distracciones. Lo dijo Gary Cooper: "En una película del oeste puedes besar al caballo, pero nunca a la chica". Y lo ratificó John Ford: "Si dudas, vete al oeste".