Kasper desequilibró al final para el Portland
Lozano y Vugrinec redujeron la fuerza del Valladolid

Unas palabras fuertes entre Kasper y Balic entonaron al primero, se metió en el partido, empezó a sentirse cómodo ante los vallisoletanos, y al final encadenó cuatro paradas para que el Portland sacase adelante un choque trabado y competido, y que el Valladolid perdió de la misma manera que cayó en la Supercopa ante el Barcelona: falta de paciencia y concentración cuando se pone en juego el tomate.
Fue uno de esos partidos importantes en los que el equipo visitante se jugaba menos, porque la obligación la tenía el Portland, que ha recompuesto su primera línea. Al final resolvió uno de los de siempre poniendo orden en ataque: como Balic andaba peleado con el mundo, Demetrio Lozano, en ataque y defensa, entonó a los suyos que hasta entonces vivían gracias al extremo Andorinho. En la segunda parte, además, apareció Vugrinec, pasivo en la primera, y aunque Kjelling estuvo escondido, no se notó la ausencia del fichaje de bandera del conjunto de Zupo Equisoain.
Por parte vallisoletana, en su lucha con la maldición de la pista navarra, donde nunca gana, se diluyó cuando mejor estaba. Cedió su renta, se metió en el intercambio de goles, y se estrelló con Kasper.
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Jugó bien con los pivotes, circuló con los extremos, se movió todo el equipo, pero la primera línea no tuvo uno de esos días claros en la que se siente cómoda. Rebajado en sus estadísticas Gull, con Chema Rodríguez obligado a lanzar (sin éxito) más de lo habitual, sólo Muratovic se mantuvo en su tónica.
Al final, el Portland ganó el partido con solvencia porque el Valladolid maquilló el resultado en el último minuto. La diferencia de dos goles podría darse por buena, porque la victoria local por más sería engañosa ya que no hubo sensación de más diferencia en el encuentro.
