Los alejandros
Segunda victoria consecutiva del jefe de filas del Astaná, que se mete de lleno en la lucha por la Vuelta. Valverde descolgó a Sastre y ya es el nuevo líder de la carrera. No obstante, el abulense sigue en la pomada. Como Kashechkin. Igual que Marchante. Hoy será la jornada de descanso.

Resultaba inevitable que no se encontraran. Son demasiado iguales. Tocayos. Cazadores. Valverde y Vinokourov. Los alejandros. La doble uve. Cuádruple si vuelves a contar. Todo lo parecidos que pueden serlo un murciano y un kazajo. Mucho. No hay fronteras, hay espíritus. Vinokourov ganó la etapa, segunda consecutiva, y Valverde se vistió, por vez primera, de líder. Volverán a coincidir.
Si sus características son similares (instinto caníbal), su camino ha sido diferente: Alejandro ha ido a por la Vuelta y la Vuelta ha ido a por Alexander. Ya no hay diferencia. En plena ascensión a La Cobertoria, después de una soberana paliza de puertos y kilómetros, Vinokourov demarró como suele, sin pensarlo mucho. Faltaban seis kilómetros para la meta. A su rueda se llevó a su compatriota Kashechkin, Kash para su jefe y, desde ahora, para nosotros. Dos kazajos al comando. Y su primer ministro siguiendo la etapa.
Por detrás, Karpets tiraba del grupo de Valverde para recortar distancias. No tardó en abrirse. Más retrasado todavía circulaba el líder, el niño Brajkovic, en crisis, pero agarrado a su orgullo. Varios mundos más lejos rodaba Iban Mayo, que ha pasado de ser eterna promesa a desilusión permanente.
Sin lacayos de por medio, Sastre atacó a Valverde. Un arrebato que tenía mucho que ver con el valor y muy poco con el cálculo. Hace días que se le ve sufrir con pena (también te puedes retorcer con alegría), pero hay tipos que no se rinden jamás y mueren matando. Nos gustan. Respondió Valverde, también Di Luca y Marchante, un excelso ejemplo de la lucha de clases.
Entretanto, Vinokourov pedaleaba con obsesión, sin mirar atrás, sin pedir relevos y sin necesitarlos, aliviando a su compañero, cuya figura se descomponía como los coches de Charlot. Su casco era un bonete. La ventaja de ambos sobre el resto de favoritos rondaba los 20 segundos.
Fue en ese instante cuando Valverde despegó. Sigo pensando que no está en su mejor momento, pero los picos de forma son minucias cuando se habla de un gran campeón. Sastre quiso seguirle, pero no pudo agarrarse a su rueda. Sus uñas chirriaron en el asfalto.
¡Viene Valverde!, debieron advertirle a Vinokourov por el pinganillo. Su contestación fue abandonar a Kash como se abandona a los compañeros agotados en las misiones secretas y en lugar de correr, empezar a huir. Un kazajo no tropieza dos veces con el mismo oleoducto y Alexander no podía arriesgarse a ser batido por Alejandro como sucedió en el Morredero.
Pánico. A falta de un kilómetro, 12 segundos separaban a ambos. La novedad es que Vinokourov no dejaba de mirar hacia atrás, con pánico, como si Valverde le persiguiera con una motosierra. Se quedó en susto, pero, por si acaso, no perdió mucho tiempo en levantar los brazos en meta. Su enemigo apareció 16 segundos después. Kash llegó a 21. Sastre, Marchante y Di Luca, a 43. Mayo perdió 12:27, Pereiro 39:25 y Menchov 46:27.
Noticias relacionadas
Valverde es el nuevo líder, pero los cuatro primeros siguen estando en el mismo minuto: Kash (a 27s), Sastre (44) y Marchante (56). Vinokourov es quinto a 1:38.
Hoy hay jornada de descanso y esta semana no habrá más dificultad (aparente) que la crono del sábado en Cuenca (33 km). Tan lejos de la salida y los favoritos tan cerca.