Esto se enciende
Danilo Di Luca, ganador del ProTour en 2005, conquistó ayer la etapa y el maillot amarillo en la primera etapa de gran montaña. Gómez Marchante, cuarto, fue el primer español en La Covatilla. Alejandro Valverde y Carlos Sastre entraron juntitos a 22 segundos del vencedor.

De todos aquellos candidatos que barajamos, después de la quinta etapa sólo nos quedan dos favoritos claros para ganar la Vuelta: Sastre y Valverde. Algunos ya se habían descartado antes, con los susurros y las prudencias (los campeones gritan), pero necesitábamos confirmar las renuncias y reducir el círculo. La primera etapa de montaña, magnífica, aleja del triunfo final a Mayo (1:44) y Vinokourov (2:13), a los que obliga a una proeza, y parece descartar por completo a Menchov (3:37), Pereiro (5:38), Zubeldia (6:10), a los que sólo sostendría un milagro. En el caso del gallego será mejor no descartar el improbable prodigio: recuerden que cedió 26 minutos en Pla de Beret y acabó por ganar el Tour (aún virtualmente).
Otro insigne, Di Luca fue el vencedor. Hace tiempo lo habríamos incluido entre los favoritos, pero cuesta creer que haya venido con otro ánimo que el de preparar el Mundial de Salzburgo. Oirán mucho esa ciudad entre los que se vayan descartando. Y no será por el 250 aniversario de la muerte de Mozart.
Di Luca, que iba para superestrella, se ha quedado en figura, en gran ciclista que no abarca las carreras de tres semanas. Su mejor resultado lo logró en el Giro 2005 (4º), cuando aprovechó el impulso de una primavera sensacional (ganó País Vasco, Amstel y Flecha Valona). A los 30 años, su instinto de cazador sigue intacto. Lo demostró ayer, al seleccionar justo al enemigo que podía derrotar.
Como es improbable que Di Luca aspire a piezas mayores, habrá que prestar más atención a quienes le siguieron en meta, el esloveno Brajkovic y el kazajo Kashechkin. El primero puede convertirse, nada menos, que en revelación de la carrera y del ciclismo internacional. Tiene 23 años, ha sido campeón mundial contra el crono en categoría Sub-23 y por lo que se ha visto ayer sube como un colombiano. Además se jacta de bajar "como un loco". Preguntado por su punto débil, sólo señala uno: la lluvia. Si es cierto lo que apunta, ha elegido el país ideal para presentarse al mundo.
El duelo.
De Kashechkin (26 años) se empezó a saber en el Tour de 2005, cuando acabó 19º. Es mucho más que el escudero de Vinokourov, es su delfín. Su modo de dejar plantados a Valverde y Sastre en plena ascensión a La Covatilla da pistas sobre su fortaleza. Justo cuando iba a alcanzar a Di Luca y Brajkovic demarró el italiano y se descolgó, pero el aviso está dado.
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Más allá de los tapados que se descubren, debe estar la confirmación de los favoritos. Tanto Valverde como Sastre mandaron endurecer la última subida a sus equipos y se tantearon las fuerzas hasta firmar tablas (cedieron 22 segundos). Al murciano se le vio esplendoroso al principio y justito al final. A Sastre se le intuyó siempre sufriendo, pero ni eso evitó que probara a su enemigo con una dura arrancada. Será un duelo extraordinario, porque los estilos son opuestos y sus formaciones tienen cuentas pendientes.
Marchante (15s), aunque naufragó entre dos aguas, debe salir en la foto. Le faltaron fuerzas y le sobró ansia, pero volverá. Samuel Sánchez (39s) salvó los muebles, igual que Danielson (42s). Ellos y algún otro formarán la segunda línea de desembarco. La guerra empezó.