Ciclismo | Tour de Francia

El heredero de Gaul

Ganó el luxemburgués Schleck. Landis, nuevo líder. Pereiro vive

<b>CAMPEÓN EN CIERNES. </b>Franck Schleck marca el ritmo de la escalada a Damiano Cunego y Eddy Mazzoleni. El luxemburgués demarró poco después y ganó en Alpe d&#39;Huez.
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No es mal balance. Pereiro perdió el maillot amarillo, pero sólo se encuentra a diez segundos de Landis, el nuevo líder. Sastre es quinto en la general, a 15 segundos del podio y a 2:17 del primer puesto. Y hoy se corre otra etapa salvaje. Y mañana, otra más. Ayer el flamante Menchov entró en crisis y cedió 1:11 con respecto a Landis. Boqueaba como un besugo en el cesto. Esta tarde le puede tocar a otro. Hay Tour.

Aunque nos hubiera gustado que las rubias naturales siguieran besándonos en el podio, conviene asumir que, en el caso de Pereiro, perder el liderato es, más que una frustración, una liberación, pues le permite regresar al monte y correr como le gusta, al ataque, con un punto de locura. Sonríe porque se ha quitado un peso de encima. Y se lo ha puesto a los demás. ¿Quién se atreverá a saltar tras él si demarra de lejos? ¿Cómo distinguir locura de atrevimiento? Que lo intenten.

Sastre tampoco ha salido mal parado y sólo al final entregó 25 segundos con los mejores. Su regularidad es su fortaleza. Ayer dosificó sus energías en Alpe d'Huez y remontó hasta atrapar a Landis y Klöden, que andaban enredados en un extraño juego. El alemán tiraba y el americano le seguía con sosiego y molinillo. Cuando el teutón se abría, el otro le atacaba con tirachinas, sin demasiada fuerza. Llegaron juntos. Es de esperar que hoy Klöden no siga ejerciendo de gregario y le recuerde a Landis que no tiene equipo.

Mientras todo eso ocurría, la etapa se jugaba por delante. Ya antes de subir el Izoard se había formado la escapada buena, de 16 ciclistas, entre ellos, David de la Fuente. El cántabro es un combatiente y sabe que sólo puede mantener el reinado de la montaña si se mete en fugas. Hasta allí no puede ir a buscarle Rasmussen.

Schleck y Cunego llegaron solos a las últimas curvas de Alpe d'Huez y la sorpresa fue considerable cuando el junco luxemburgués (1,88 y 66 kilos) descolgó al genio precoz (ganador del Giro en 2004, con 22 primaveras) y cruzó la meta eufórico. Hacía 40 años que un ciclista de ese país no ganaba una etapa (Eddy Schutz).

El relevo.

Curioso país Luxemburgo. Con una extensión similar a la de la Comunidad de Madrid, no más de medio millón de habitantes y un par de montañas que no superan los 500 metros, puede presumir de haber ganado cuatro Tours: Faber (1909), Frantz (1927 y 1928) y Gaul (1958). En total, con la de ayer, 65 victorias de etapa. Y una superfigura en ciernes: el chico Schleck (26 años), hijo de un ex ciclista del Bic, compañero de Ocaña y Leblanc.

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"No comprendo cómo en mi país se siguen preocupando más por el fútbol que por el ciclismo después de que en la clasificación para el Mundial de Alemania perdiéramos contra Liechtenstein 0-4". Reflexiones del joven Schleck.

Hoy, más madera. Nada más salir se afronta la terrible subida al Galibier (21 km), el techo del Tour. Después se escalará la Cruz de Hierro, enlazada con el Col de Mollard, y, por último, La Toussuire. Allí ganó Iban Mayo en el Dauphiné. Ya no hay ciclistas. Sólo quedan supervivientes.

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